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Una construcción Passivhaus es un producto definido claramente, distintivo y consolidado, que aporta numerosos beneficios para el consumidor y para el medio ambiente. Sin embargo, y como sucede en otros campos, este estándar también cuenta con sus detractores.

El principal argumento de aquellos que critican el estándar es la cuestión del sobrecoste. Es un tema recurrente al que se enfrentan cada día los proyectistas, técnicos, proveedores y gremios que trabajan con el estándar Passivhaus. Sin embargo, la respuesta es clara: debemos entender el sobrecoste como una inversión, ya que se recupera con el ahorro energético obtenido en los primeros años de uso del edificio.

De hecho, en la inmensa mayoría de proyectos de edificios Passivhaus se realiza el estudio económico de amortización de las medidas de eficiencia energética y su retorno, sobre todo en el caso de rehabilitaciones, proponiendo y ejecutando solo aquello que sea técnicamente viable y económicamente amortizable. Además, existen ejemplos construidos en España en los que el sobrecoste es prácticamente nulo gracias a un buen diseño de partida y a una visión de manera integral.

Otro argumento al que recurren los detractores del estándar es la sostenibilidad pues dudan de que estos edificios lo sean. Sin embargo, es importante aclarar que, aunque las construcciones Passivhaus se centran de modo exclusivo en el consumo energético y en el confort, no están reñidas con la sostenibilidad. Por eso dependerá de la sensibilidad medioambiental que tenga cada promotor el incorporar más o menos aspectos de sostenibilidad a su edificio siendo, de hecho, totalmente complementarios y recomendables.

En cualquier caso, tiene sentido que en la búsqueda de la sostenibilidad empecemos por reducir al máximo el consumo energético en fase de uso, reduciendo a su vez la mayor parte de las emisiones que producen los edificios durante su ciclo completo y que incorporemos materiales con huella de carbono mínima o nula.

Algunos críticos con el estándar dicen que se trata de un potentísimo lobby alemán, pero ante eso solo puedo decir que es falso. Aunque el estándar tenga su origen en Alemania aquí en España la Plataforma de Edificación Passivhaus trabaja en adaptar los requerimientos del Passivhaus alemán a las condiciones españolas y como estándar lo único que exige son las prestaciones que debe conseguir el edificio tal y como lo hace, por ejemplo, el código técnico de la edificación. Además, a la hora de construir un edificio Passivhaus podemos adquirir todos los materiales necesarios en suministradores españoles y emplear mano de obra local, sin tener que emplear ni un solo material de origen alemán.

Algunos aseguran que con la actualización del CTE cualquier edificio que lo cumpla ya se puede considerar un Edificio de Consumo casi Nulo. Sin duda esta medida regulatoria es un avance en construcción energéticamente eficiente, pero con Passivhaus se va mucho más allá y responde claramente a la Directiva Europea 2010/31.

También nos hemos encontrado desde PEP numerosos pliegos para licitaciones que recogen especificaciones coincidentes con los requisitos del estándar Passivhaus para alta eficiencia energética, en busca del mayor ahorro posible sin renunciar a un alto confort interior. Un hecho que garantiza el cumplimiento de las directivas europeas y, sin embargo, algunos de estos pliegos han recibido recursos por diferentes grupos del sector. Una situación que nos sorprende ya que cuando se exigen certificaciones de sostenibilidad como LEED o BREAAM, no se recurre. Ante esta situación, animamos a todos los implicados en el sector de la construcción a que den un paso hacia adelante y asuman los requisitos comunitarios porque, sin duda, contribuirá a una mejor edificación en nuestro país.

El estándar Passivhaus no es la única solución para hacer nuestras ciudades más eficientes, pero sí contribuye en gran medida a ello. Por eso, no comprendemos por qué aún quedan voces contrarias a este estándar que lo único que hace es ayudar a que vivamos en edificios energéticamente eficientes que responden a la normativa comunitaria. Esperamos que con el tiempo y la colaboración de las administraciones estas posturas contrarias al estándar Passivhaus vayan cambiando hacia una posición más favorable.

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