Inmodiario

Soplan buenos vientos para el mercado inmobiliario español. Pese a la incertidumbre política que generan las elecciones autonómicas del próximo mes de mayo, y la sombra de un adelantamiento de las elecciones generales que sigue planeando sobre la economía nacional, el sector afronta 2019 con optimismo y con una previsión de crecimiento.

Un optimismo que va más allá del final de este año, prolongándose al menos hasta el final de 2020, y que el mercado inmobiliario debe, entre otros factores, a los buenos ojos con los que la banca le vuelve a mirar. Y es que sólo el año pasado los bancos concedieron 44.000 millones de euros en préstamos para la compra de vivienda, una cifra que se antoja el máximo desde 2010 según los datos más recientes del Banco de España.

No sólo por eso. Ese optimismo que se respira en el sector inmobiliario también se debe al interés que sigue despertando entre los inversores, nacionales e internacionales, a las previsiones de crecimiento del Producto Interior Bruto (estimado en un +2% para este año), y a las posibilidades de compra y venta que ofrecen otro tipo de inmuebles como los locales comerciales, los centros logísticos o las residencias de la tercera edad.

Confianza en el mercado español

Según Comprarcasa, la principal red inmobiliaria en España y Portugal, con 150 oficinas repartidas por toda la península, todas estas variables permiten que en el mercado inmobiliario español se prevea un crecimiento de la actividad para este año y un encarecimiento, aunque moderado, de los precios de la vivienda, sobre todo si se confirma una subida de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo.

Aunque ese encarecimiento no superará el 5%, pese al tirón de Madrid y Barcelona, el dato está lejos de las voces fatalistas que auguraban una nueva crisis del ladrillo.

"Pese a que la rentabilidad del mercado inmobiliario español pueda ser algo más baja este año de lo que fue en 2018, la ventaja de España es que sigue siendo visto como un país con perspectivas de crecimiento, sobre todo si lo comparamos con otros países europeos y vecinos. Y eso no tiene visos de cambiar", explica Toni Expósito, consejero delegado de Comprarcasa.

A falta de prime, nuevos activos

Esas perspectivas hacen que los inversores mantengan la confianza en el sector, que también prevé mantener sus cifras de empleo. Un sector en el que, según destacan los expertos de Comprarcasa, si por un lado siguen faltando activos prime, por el otro empiezan a despuntar opciones en otro tipo de inmuebles como los locales para uso comercial o logístico y las residencias, tanto de estudiantes como para la tercera edad.

Opciones que se suman por supuesto a las que seguirá ofreciendo en España el mercado de la segunda vivienda que, según Comprarcasa, concentra el 20% de las compras y ventas de inmuebles en el país. "Las viviendas vacaciones están y seguirán en auge por el fuerte interés turístico que despierta nuestro país", subraya Expósito. Un interés que por parte de los inversores extranjeros "se concentra -apostilla- en las zonas de la costa y en las Islas Baleares y Canarias".

De todos los extranjeros, como ya anunció esta red a finales del año pasado, los que más interés demuestran tener en el mercado inmobiliario español son los británicos, franceses y alemanes, si se tienen en cuenta a los compradores de la Unión Europea, y los chinos, venezolanos, peruanos, mexicanos, colombianos y rusos si lo que se mide son los compradores extracomunitarios.

El foco internacional sigue en España

Según Comprarcasa, cuyo 15% de ventas de inmuebles ya acaba en manos de extranjeros, entre los factores que atraen a los compradores internacionales destaca el clima, las infraestructuras españolas de transporte, el precio del carro de la compra y de la hostelería, el nivel de la sanidad y por supuesto la Golden Visa (obtención de la residencia tras la compra de un inmueble por más de 500.000 euros).

De cara a este año y a los venideros, salvo cambios drásticos en el sector, las viviendas más perseguidas a nivel nacional serán los pisos, de en torno a los 80/90 metros cuadrados con dos o tres habitaciones, respectivamente, y por un valor de 200.000 euros de media en las pequeñas ciudades y de cien mil euros más en las capitales de mayor tamaño. Tanto en unas como en otras se calcula que lo que más mirarán los compradores será la ubicación de las viviendas dentro de la ciudad, así como los servicios de colegios, hospitales, zonas verdes, comerciales y de ocio que haya en sus proximidades.