Inmodiario

ADECES, UCGAL, UCC y UCE[1] se han dirigido al Ministro de Fomento para mostrar su preocupación y llamar su atención en torno a la propuesta de actualización del Documento de Seguridad en caso de Incendio elaborada por los técnicos del Ministerio y que según las asociaciones es un paso más en la devaluación de las exigencias en la materia.

Esta actualización permitiría, en caso de aprobarse, que más del 80% de los inmuebles empleasen materiales y soluciones más combustibles y peligrosas. Este aspecto resulta especialmente relevante porque el 93% de las viviendas son susceptibles de ser rehabilitadas ya que están construidas antes de la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación (CTE), con poca o ninguna exigencia térmica. En consecuencia, la mejora térmica puede conllevar un empeoramiento de la seguridad de la edificación.

La tendencia a devaluar las exigencias comenzó con la actualización de 2011. Antes, desde 2006, la norma española estaba alineada con las más exigentes, permitiendo el uso de productos clase A (A1, A2) o B[2].

Ahora, la propuesta de 2018, bajo el pretexto de una ausencia de regulación pretende permitir el uso de materiales aislantes combustibles y acabados exteriores de clase D en edificios de hasta 18 m de altura, el 80% del parque inmobiliario. Es decir, sólo dos letras por encima de la peor clasificación posible, F.

Sólo dos aspectos mejoran en esta regulación: se regulan los aislantes a emplear en los edificios de más de 28 metros, exigiendo que sean clase A2 (no contribuir al fuego ni aportar carga de fuego). La otra reforma es que en gotas se exige d0 (no producir gotas inflamadas), frente a la d2 anterior, que era la peor clasificación posible. Una exigencia que ya contemplaban todos los países a excepción del Reino Unido que es la fuente de nuestra regulación y que está pendiente de revisar su normativa después de la tragedia de Grenfell.

Sin embargo, la propuesta ahora en estudio, al igual que la regulación vigente, es peor que la de otros países con cuyas normas se compara: por la altura a partir de la que se aplica, por la regulación de los humos, s3 (elevada y rápida opacidad) o por la combustibilidad permitida, hasta D.

Francia, Suecia y Finlandia, exigen A2, para todas las alturas con carácter general; los nórdicos mejoran los humos hasta s1 y Portugal también los mejora hasta s2. Reino Unido es A2-s3; d2, pero a partir de 18 metros y no de 28 metros como hace la norma española.

Para las asociaciones citadas, resulta incompresible que, abordando la mejora de la clasificación de las gotas y equiparándola a los países más exigentes, no se equipare también la combustibilidad (que incluso empeora para la mayor parte de la edificación) ni se mejoren los humos, sobre todo teniendo en cuenta que son responsables del 75% de las muertes en caso de incendio.

Finalmente, a juicio de las asociaciones mencionadas, es preciso señalar que esta devaluación permanente de la seguridad entra en el ámbito de la imprudencia.

[1] ADECES: Asociación Pro Derechos Civiles, Económicos y Sociales. UCC: Unió de Consumidors de Catalunya. UCE: Unión de Consumidores de Euskadi. UCGAL: Unión de Consumidores de Galicia.

2 Según las Euroclases A (A1, A2): productos que no contribuyen al incendio en ninguna fase o no lo hacen de forma significativa ni aportan carga al fuego. B: productos combustibles, los hay hasta F, con potencial energético creciente. s3: elevada y rápida opacidad de los humos; d0: no se producen gotas inflamadas.

  • Tags