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La promoción de vivienda de protección oficial en España (VPO) está a la cola de Europa. Mientras que países como Holanda, Suecia y Reino Unido destinan más del 3% del PIB a este concepto, en el nuestro está por debajo del 1%, ocupando los últimos puestos, junto a Portugal y Grecia. Gran parte de los países de la Unión Europea se mueven entre el 1% y el 2%.

Así, el parque de viviendas de protección oficial es de los más pequeños del continente: en Reino Unido es de 4.954.000, en Francia de 4.800.000 y en Alemania de 1.390.000. Aquí, estos datos o no están disponibles o son difíciles de encontrar. En 2017, en España solo se adjudicaron 5.375 de estas viviendas, la mayor parte, 3.171, en Madrid y Cataluña. Además, solo el 2,5% de los pisos son de alquiler social, frente al 30% de Holanda, el 24% de Austria o el 17% de Francia y Reino Unido.

Desde la agencia inmobiliaria Monika Rüsch, empresa con más de 25 años de trayectoria en el mercado residencial de Barcelona y líder en clientes internacionales, creen que, una mala política en la vivienda de protección oficial tiene consecuencias sociales y económicas, porque no solo incrementa el número de personas sin hogar o el aumento de viviendas ocupadas, sino que también perjudica gravemente la evolución del precio medio de alquiler de vivienda libre, que se incrementa de forma desproporcionada e impide el acceso a la vivienda a muchas personas y familias.

Según Jordi Gruart Rüsch, director general de Monika Rüsch y economista con más de 20 años de experiencia en el mercado inmobiliario, las estadísticas de paro y riesgo de pobreza son esclarecedoras y alarmantes. "Encabezamos la lista del paro, con el 16,1 % de la población, la segunda más alta de Europa después de Grecia, y también la del porcentaje de la población en riesgo de pobreza, el más alto de los países ricos de Europa con el 22,3 %. Es decir, más de 10.000.000 de personas en riesgo de exclusión social. Nuestra edad media de emancipación se sitúa en los 29 años, la más alta de Europa junto a Italia y Portugal, y además somos líderes en "fuga de cerebros".

La falta de vivienda social eleva el precio en el mercado libre

Los esfuerzos de la administración central, de los gobiernos autonómicos y ayuntamientos en los últimos años han sido escasos, en gran parte debido a los recortes presupuestarios derivados de la crisis. Así, el nivel de promoción anual de vivienda protegida es insuficiente para satisfacer la demanda actual. Solo en Cataluña, las necesidades de vivienda social ascienden a unas 230.000 unidades, según un informe del Institut Cerdà.

La escasez de vivienda social provoca que los precios del alquiler del mercado libre puedan fijarse libremente debido a la inexistencia de competencia. Las renovaciones de los contratos de alquiler pueden sufrir incrementos de hasta el 20%, incremento superior al salarial, lo que provoca que el porcentaje de la renta destinada al alquiler sea muy elevado (hasta el 60% de los ingresos).

El Sr. Gruart Rüsch explica que, la falta de políticas de vivienda social en España, obliga a destinar el 73% de la renta en el centro de la ciudad, lo que provoca que muchos tengan que desplazarse a las afueras, donde se destina el 53% de la renta.

Ventajas de invertir en vivienda social de alquiler

La vivienda social de alquiler puede servir como regulador de los precios del mercado libre. Si el parque de vivienda social es elevado y su acceso es flexible, evitaremos alzas generalizadas en los precios del alquiler de la vivienda libre, facilitando el acceso al alquiler a una población mayor. Además, los ingresos que el estado recibe en concepto de alquiler son, en palabras de Jordi Gruart Rüsch, "riqueza para el país", y puede destinarlos a la construcción de nuevas viviendas sociales para futuras generaciones.

Por otro lado, la vivienda social destinada a los jóvenes tiene un doble beneficio para la sociedad: avanza su emancipación y evita la fuga de cerebros, ya que, aunque la investigación en España no está bien pagada, al menos los jóvenes pueden acceder a un alquiler. Y lo más importante, la vivienda social reduce el índice de exclusión social.

Una nueva política de vivienda social para Europa

El director general de Monika Rüsch cree que es hora de replantear la política de vivienda a nivel europeo. "El presidente Housing Europe, Cédric Van Styvendale, explica que la vivienda social es un elemento crucial; definitivamente es una inversión, no un gasto, proporciona hogares, ofrece trabajos y une personas."

Hay países como Alemania que ya han tomado cartas en el asunto y han triplicado los medios para la construcción de viviendas sociales, destinando 1,5 mil millones de euros a 80.000 viviendas de protección social al año. "No será suficiente, pero es un principio", sentencia el Sr. Gruart Rüsch. Además, cree que las instituciones públicas y la clase política deben empezar a dar prioridad a los intereses sociales de la población frente a los de partido o personales. "en este ámbito, estamos más cerca de Venezuela, Rumanía o Turquía que de Dinamarca u Holanda".