Escritor y Formador inmobiliario. Arquitecto Técnico. Agente de la Propiedad Inmobiliaria. Correo...
Inmodiario

Leyendo a un autor reciente, que  la importancia de cada uno de los sectores de la actividad inmobiliaria española se está aproximando a los europeos, me ha parecido notar en él una cierta satisfacción por esa convergencia con Europa. Como si ser medianos -mediocres en algo- fuese en sí mismo, intrínsecamente bueno. 

En estos últimos años, el rechazo al ladrillo ha sido una moda conveniente. El ladrillo parece haber sido para muchos algo similar a una desgracia de la que avergonzarse. Lo que pasó no volverá a repetirse -anuncian los voceros y profetas del nuevo orden inmobiliario-. No puede ser que vuelvan los excesos: cómo ha podido ser posible que construyésemos más que Alemania, Inglaterra y Francia, juntos- se oye decir con gravedad a supuestos expertos del sector. Esto nunca volverá a ser como antes- dicen los arrepentidos más conocidos, con gesto adusto.

En los casos más graves se han oído cosas como: “(el experto superpoderoso)… ha subrayado la necesidad de apostar por el "reentrenamiento" de la fuerza laboral en el marco de un cambio de modelo "desde el ladrillo a la neurona". La contestación a esta tontería ya la dimos en su día. Pero si la traigo aquí es como ejemplo perverso de la opinión despreciativa que sobre el ladrillo se ha enseñoreado en nuestra socierdad. La “cultura del ladrillo “no es cultura, dicen los idiotas disfrazados de expertos… y algunos lo creen. Y por eso, porque para muchos hay que huir rápidamente de esta subcultura, es por lo que oímos repetir que lo que viene no será igual a lo que ocurrió. Y se reitera con rotundidad, sin ninguna duda, que lo que viene será distinto de lo que dejamos atrás. Y como es cierto que en el sector inmobiliario en los años anteriores a la Crisis nos ganamos la mala fama a pulso, todo parece encajar.

Pero yo, que sé que no sé cómo será el futuro, advierto que la respuesta inmobiliaria que el mundo del ladrillo dio en España, lo fue a una excepcional situación de liquidez. Una adecuada y pertinente respuesta al desafío de la demanda que en los años anteriores a la Crisis apareció en España, una contestación a lo que el Mercado demandaba entonces. Así pues, si la situación de extrema liquidez se vuelve a presentar ¿por qué no va a darse una respuesta similar a la que se dio en su día?

¿Qué eso no ocurrirá? ¿Qué eso no puede pasar otra vez? Mire, si las burbujas tienen algo claro es que suelen presentarse una después de otra. Que los intervalos de tiempo sean más o menos distintos, que se tarde mucho en repetirse la situación o que no siempre sean iguales las causas o los países afectados, no quita para que apreciemos el eterno retorno de la avaricia, la injusticia, el incremento de la desigualdad, el poder absoluto y cruel del mundo del dinero, las vacas flacas y las vacas gordas… y las boñigas de tanto rumiante. Y si esto, además, no ocurriese por azar y las crisis de liquidez no obedeciesen a las fuerza naturales del mercado sino a los perversos designios de algunos de sus operadores, ya, ni le cuento.

Así que yo no sé qué viene después de la Crisis inmobiliaria que hemos padecido… ni nadie puede, según creo. Pero…  ¿qué importa? Despreocúpese por el futuro, pues casi siempre es distinto a lo que en el presente nos parece más probable. Céntrese en el día de hoy, en lo que está pasando, en su interpretación y en su respuesta rápida a eso. No es que le vaya a ir mucho mejor pero al menos sabrá qué le está pasando.

Escritor y Formador inmobiliario. Arquitecto Técnico. Agente de la Propiedad Inmobiliaria. Correo...