Responsable de Comunicación de Masachs, empresa especializada en compraventa de naves industriales,...
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Muchas empresas se encuentran con el mismo dilema: ¿Es mejor comprar o alquilar una nave industrial para su negocio? No hay una respuesta única, ya que cada empresa tiene sus particularidades, tanto en lo referente a actividad como a nivel societario o económico. Por este motivo es muy importante saber qué es lo que realmente buscamos y necesitamos. De las decisiones que tomemos dependerán la ubicación, la forma, las características de las instalaciones, o el tipo de contrato y financiación, entre otras cosas.

En la siguiente infografía podréis valorar las principales ventajas e inconvenientes a tener en cuenta para decidir si la mejor opción para nosotros es comprar o alquilar una nave industrial.

Como hemos visto, hay tanto ventajas como inconvenientes en cualquiera de las opciones que escojamos.

Así pues, alquilar una nave industrial nos permite una gran flexibilidad de movimiento, ya que podremos cambiar de ubicación cuando nos convenga, bien porque necesitemos una nave más grande, o bien porque la ubicación actual ya no satisface nuestros requerimientos de transportes o comunicaciones. Las responsabilidades en el mantenimiento se reducen y pasan a ser del propietario de la nave, ventaja que nos facilitará los trámites en el caso de producirse algún tipo de problema. También la necesidad de flujo de caja será menor, al igual que la inversión inicial en pagos adelantados. Esto nos permitirá poder decidir más fácilmente entre comprar o alquilar.

No obstante, alquilar una nave industrial también tiene inconvenientes. De entrada, no se producirá un aumento de los activos de la empresa, es decir, no podremos alquilar o vender algunas zonas de la nave. Del mismo modo, las inversiones destinadas al acondicionamiento y obras de la nave no serán recuperables, se producirá una inversión a fondo perdido. A todo esto se le añade la responsabilidad que hay por el equipamiento, tendremos que mantener las instalaciones y asegurarnos que se hace un buen uso de ellas.

Si por el contrario queremos comprar, la ventaja es que la inversión en una nave industrial será a largo plazo. Con este compromiso existirá la opción de subalquilar una parte del espacio, tener la libertad para vender cuando quieras o utilizarla para refinanciar el negocio.

Pero ser propietario de una nave industrial también tendrá inconvenientes, como que las reparaciones y mantenimientos serán totalmente responsabilidad nuestra, es decir, tendremos que destinar parte de los beneficios a solucionar incidencias, averías, problemas, gestión de documentos etc. Y además requerirá tener más flujo de caja en efectivo por si aparecen inconvenientes.

Por lo tanto, deberíamos tener en cuenta la evolución que prevemos para nuestro negocio, ya que este espacio nos tiene que servir para ahora y para un futuro por lo menos a medio plazo. Por otro lado, la ubicación inicial de nuestra nave puede no ser la ideal, y necesitaremos flexibilidad de movimiento. Este es un detalle muy importante a tener en cuenta, porque podremos valorar si es preferible comprar o alquilar. Además, tendremos que estar seguros del tipo de inversión inicial que podemos realizar para hacer frente a las primeras cuotas o pagos. Y si no lo vemos claro, lo mejor será pedir asesoramiento a profesionales. Los expertos inmobiliarios nos podrán abrir perspectivas y aconsejar adecuadamente.

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