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La Vicepresidencia Segunda y Conselleria de Vivienda y Arquitectura Bioclimática de la Generalitat Valenciana está elaborando un diagnóstico del grado de implantación de los principios de la bioconstrucción en la Comunidad Valenciana al objeto de diseñar estrategias que incentiven la circularidad en la arquitectura, el uso eficiente de recursos y el bienestar en el entorno construido en un contexto de emergencia climática y sanitaria como el actual.

Según ha explicado la directora general de Innovación Ecológica en la Construcción, Nuria Matarredona, "es necesario definir líneas de acción adecuadas que fomenten el uso de materiales naturales y productos de proximidad que minimicen el impacto ambiental y reduzcan la huella de carbono y el consumo de combustibles fósiles de las construcciones".

En esta línea, también ha señalado que "promover cuestiones como la biohabitabilidad adquiere mayor relevancia si cabe en un momento en el que la relación en el entorno construido y la salud ha quedado de manifiesto".

Matarredona ha recordado el compromiso del Gobierno valenciano en promover aquellos mecanismos necesarios en el sector de la construcción y la arquitectura a fin de "fomentar una transición verde, justa e integradora que apueste por la sostenibilidad de los lugares que habitamos". En este sentido, ha explicado que "impulsar la I+D+I como catalizador de cambio es fundamental".

La iniciativa se enmarcada en los principios de economía circular sobre los que se está trabajando la dirección general Innovación Ecológica en la Construcción para primar el aprovechamiento y reutilización de los recursos disponibles, así reducir la necesidad de materias primas según se establece en el Plan de acción de la Unión Europea para la economía circular y en la propia Estrategia Española de Economía Circular 'España Circular 2030'.

La Estrategia Española de Economía Circular (EEEC), España Circular 2030, aprobada el pasado mes de junio, sienta las bases para impulsar un nuevo modelo de producción y consumo en el que el valor de productos, materiales y recursos se mantengan en la economía durante el mayor tiempo posible, en la que se reduzcan al mínimo la generación de residuos y se aprovechen con el mayor alcance posible los que no se pueden evitar. La Estrategia contribuye así a los esfuerzos de España por lograr una economía sostenible, descarbonizada, eficiente en el uso de los recursos y competitiva.

La Estrategia tiene una visión a largo plazo, España circular 2030, que será alcanzada a través de sucesivos planes de acción trienales por desarrollar, que permitirán incorporar los ajustes necesarios para culminar la transición en 2030.

En este contexto, la Estrategia establece unas orientaciones estratégicas a modo de decálogo y se marca una serie de objetivos cuantitativos a alcanzar para el año 2030:

- Reducir en un 30% el consumo nacional de materiales en relación con el PIB, tomando como año de referencia el 2010.

- Reducir la generación de residuos un 15% respecto de lo generado en 2010.

- Reducir la generación residuos de alimentos en toda cadena alimentaria: 50% de reducción per cápita a nivel de hogar y consumo minorista y un 20% en las cadenas de producción y suministro a partir del año 2020.

- Incrementar la reutilización y preparación para la reutilización hasta llegar al 10% de los residuos municipales generados.

- Mejorar un 10% la eficiencia en el uso del agua.

- Reducir la emisión de gases de efecto invernadero por debajo de los 10 millones de toneladas de CO2 equivalente.

La EEEC identifica seis sectores prioritarios de actividad en los que incorporar este reto para una España circular: sector de la construcción, agroalimentario, pesquero y forestal, industrial, bienes de consumo, turismo y textil y confección.