Inmodiario

El primer edificio del programa de Alojamientos de Proximidad provisionales (APROP) que ha impulsado el Ayuntamiento de Barcelona desde el área de Derechos Sociales, ya está acabado.

El Ayuntamiento ha terminado la instalación en menos de cuatro meses. Un edificio que, por otro lado, se empezó a construir unos meses antes de instalarlo, fuera del solar donde se ha ubicado, en concreto al mes de marzo de este año y en unos terrenos del municipio de la Selva del Camp donde en realidad se fabricaron "" las viviendas antes de iniciar la instalación al barrio Gótico.

El rápido proceso de creación de los alojamientos provisionales construidos a partir de contenedores marítimos reciclados es uno de los elementos que hace de esta alternativa residencial una de las apuestas del Ayuntamiento de Barcelona a desarrollar este mandato.

La primera instalación forma parte de un programa piloto que se gestó durante el mandato pasado y que sirve de prueba para analizar los pros y contras de esta fórmula, pareciendo a otras que ya funcionan con éxito en otras ciudades del mundo como Ámsterdam, Copenhague o Vancouver.

El proceso es rápido en comparación con una obra de vivienda pública hecha con los materiales tradicionales, que puede alargarse entre 6 y 7 años en función de las características del proyecto y desde que se dispone del solar hasta que se libran las claves.

En cambio, este edificio del barrio Gótico ha sido fabricado e instalado en menos de un año, y el proceso completo desde que se dispone del solar y hasta que entran a vivir las vecinas y los vecinos como mucho se puede alargar un año y medio.

La sostenibilidad y la reducción del impacto ambiental de estos alojamientos es otro de los valores que hacen atractivos los APROP para el Gobierno municipal. De entrada, la materia prima de estas construcciones son contenedores para el transporte en barcos que ya han agotado su vida útil al mar.

El reciclaje de estos módulos por él mismo ya contribuye a la reducción del calentamiento del planeta. Al ser edificios industrializados, modulares y reaprovechables, los APROP reducen un 58% los residuos. Y el hecho de reutilizar los contenedores marítimos permite reducir un 32% las emisiones de CO2.

Pero no solo esto, todo el proceso de fabricación e instalación del edificio reduce la contaminación porque prioriza el uso otros elementos y componentes provenientes del reciclaje y de la economía circular además del uso de los contenedores.

Además, el consumo de agua, y otros materiales que se usan en la construcción tradicional es muy menor en este tipo de construcciones. Hay que añadir también como elemento destacado en la sostenibilidad de estos edificios el hecho que sean desmontables y transportables a otros lugares.

Por otro lado, los alojamientos están diseñados y disponen de la última tecnología en cuanto al consumo energético que necesitan para calentarse, ventilarse o enfriarse. El revestimiento con fachada ventilada de doble piel fomenta la eficiencia energética y la producción de energía propia, para ofrecer el máximo confort con el mínimo consumo energético.

La certificación energética de los edificios APROP es AA, por lo tanto el consumo de energía es de cuatro a seis veces menor al que tendría una construcción convencional de las mismas características.

Un edificio convencional consume entre 100 y 150 kWh/m2. A los alojamientos de proximidad el consumo es de 26,4 kWh/m2. Al final de su vida útil como alojamientos, además, estos alojamientos se podrán encara volver a utilizar en obras definitivas, y en último término, se podrán reciclar.