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La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha aprobado el informe en el que determina el porcentaje que deben aportar las distintas empresas comercializadoras de electricidad para financiar el bono social eléctrico en 2019.

El bono social reconoce el derecho de determinados colectivos, (pensionistas, personas con discapacidad, perceptores de rentas mínimas o familias numerosas, entre otros) a ser beneficiarios de descuentos del 25% o 40% en su factura mensual de electricidad. En el caso de los consumidores en riesgo de exclusión social, se subvenciona el 100% de su recibo.

Entre 2015 y 2016 varias sentencias del Tribunal Supremo anularon el sistema de financiación del bono social al considerar que vulneraba el principio de proporcionalidad, ya que solo recaía sobre una parte de las empresas del mercado eléctrico. De esta forma, excluía de su financiación a otras de manera indefinida y sin ningún tipo de medida compensatoria.

Nuevos criterios de reparto

A raíz de dichas sentencias, el Real Decreto-ley 7/2016, de 23 de diciembre, estableció unos nuevos criterios de reparto y determinó que la financiación corriera a cargo de todas las comercializadoras de energía en función de su número de clientes.

Según la normativa, la CNMC es el organismo que se encarga de calcular el porcentaje asignado a las distintas compañías (254 sociedades y 20 grupos de sociedades) para financiar el coste del bono social.

A partir de los datos aportados por las distintas empresas, la CNMC ha determinado que el 92,7% de la financiación corresponderá a los cinco grandes grupos eléctricos (Endesa, Iberdrola, Naturgy, EDP y Repsol) y el 7,2% restante, a otros grupos y sociedades con actividades de comercialización eléctrica).

En 2017, el coste de la financiación del bono social fue de 194 millones de euros. Durante ese ejercicio, el 99% del importe de su financiación fue para consumidores que cumplían los requisitos con el antiguo sistema (consumidores con potencia contratada inferior a 3 kW, pensionistas con renta mínima, consumidores en paro y familias numerosas, entre otros).

A falta de los datos definitivos, la previsión del coste en 2018 es similar. En todo caso, es importante señalar que durante el año pasado convivieron dos tipos de beneficiarios del bono social: los que cumplían los requisitos del antiguo bono social y los que se adhirieron al nuevo bono social.