Escritor y Formador inmobiliario. Arquitecto Técnico. Agente de la Propiedad Inmobiliaria. Correo...
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Desde que hace unos días publicamos el artículo Nace,al fin, la formación profesional inmobiliaria, han pasado algunas cosas interesantes. Unas se refieren a la repercusión del mismo; esta ha sido excelente, y aquél ha sido republicado en muchos medios.  Pero respecto de la Formación Profesional Inmobiliaria está apareciendo también en estos días, un vicio humano muy antiguo que suele representarse vívidamente con la expresión: La victoria tiene muchos padres y la derrota es huérfana. Y así, alrededor de la paternidad de lo aprobado van insinuándose diferentes padres -y madres- putativos. No es que importe mucho porque en la edición de la documentación que acompañará a los trabajos se establecerá con claridad los autores de los trabajos realizados, pero parece justo aclarar hasta entonces, quién es quién en este caso y cómo ocurrió. Hoy me voy a limitar a explicar la génesis de la Cualificación: Gestión Comercial Inmobiliaria. Y dejaremos la historia de los otros dos documentos básicos: el Certificado de Profesionalidad y la Guía de Evidencia, para más tarde. ¡Vamos a lo primero!

El INCUAL (Instituto Nacional de las Cualificaciones), un órgano técnico, adscrito al Ministerio de Educación, con dependencia funcional del Consejo General de Formación Profesional, es el responsable de definir, elaborar y mantener actualizado el llamado Catálogo Nacional de Cualificaciones y el correspondiente Catálogo Modular de Formación Profesional, además de otras funciones de apoyo. Entre las familias profesionales que el INCUAL tiene definidas, las actividades inmobiliarias están clasificadas en la familia de Comercio y Marketing.

Pues bien, en la primavera de 2006 se recibió en la patronal AEGI una invitación del INCUAL  para formar parte del equipo de profesionales al que se le iba a encargar la tarea de redactar una Cualificación Inmobiliaria nueva que iba a llamarse precisamente: Agente Comercial Inmobiliario. (Más tarde supimos que también se animó a participar a algunas otras organizaciones, colegios y asociaciones  profesionales y empresariales.) Ya en la primera reunión se nos requirió definir tanto las competencias de los comerciales del sector como la formación necesaria para alcanzarlas, sobre una figura, la del comercial inmobiliario, que hasta entonces había recibido escasa atención. Con esta Cualificación se quería definir, entre otras cosas, el conjunto de capacidades o habilidades profesionales que los trabajadores de las empresas  inmobiliarias deberían poseer para  lograr una alta empleabilidad.

En aquellos momentos estaba candente el tema de la regulación inmobiliaria y una invitación a participar en un proyecto de la Administración para definir la Formación necesaria para los agentes inmobiliarios era tentadora, así que la invitación fue aceptada… por algunos. Por lo que supimos luego, otros declinaron la invitación. Y allí empezó todo el trabajo duro. (Es posible que hubiese habido anteriormente otras iniciativas, otras gestiones,  por distintos actores. Yo no lo sé, pero lo que sí sé es que hasta esa reunión,  no empezó el trabajo de confección de la Cualificación. Trabajo que se desarrolla de acuerdo a una serie de etapas muy precisas.

La primera etapa en la realización de una Cualificación -véase el cuadro anterior-es la conformación del equipo de trabajo, la cual tuvo lugar en abril de 2006 y fue constituido por:

a) Por parte del INCUAL, la jefe de grupo -la responsable del trabajo- fue Catalina Cantero, la cual comandaba un grupo de funcionarios que se iban turnando en las reuniones, de forma que siempre eran tres, incluida la jefe de grupo, y cuyos nombres lamento no recordar con precisión, pero sí que su participación en la redacción de la Cualificación fue fundamental.

b) Por la parte privada, los participantes éramos seis, a saber: José Manuel Guirola, catedrático de Economía de la UNED, Pablo Espinosa abogado de la asociación de Expertos Técnicos Inmobiliarios, APETI,  Javier Martínez de los Santos, gerente de la patronal AEGI, Mª del Mar Martínez de Fincas Corral, Anchón Llano, de Fincas Llano y yo mismo, Miguel Villarroya Martín, por parte de CAL Estudios Inmobiliarios.

Ese grupo de seis fue entrenado en las técnicas de redacción de las cualificaciones -algo nada sencillo, la primera vez- y apoyados durante todo el proceso, por el grupo de tres (2+n) mencionado, a lo largo de los cuatro meses que aproximadamente duró el trabajo de elaboración del borrador. Primero en grupo, luego por unidad de competencia y luego de nuevo en grupo, al cabo del tiempo indicado pudo realizarse el trabajo consistente en la redacción de las primeras cuatro Unidades de Competencia de las que consta la Cualificación. La quinta -comunicarse en inglés- estaba ya redactada por otros  y se incorporó tal cual a la Cualificación, como actividad transversal.

El trabajo elaborado por el grupo de expertos sobre este asunto culminó, en junio de 2006, en un trabajo que sería posteriormente aceptado internamente por el  INCUAL  en octubre del año 2006.  A partir de ese momento se abrió un periodo de tiempo, hasta el 31 de diciembre de 2006, para recibir el contraste externo, esto es recibir las respuestas de una serie de organismos a los que se les había remitido el borrador de la cualificación que había salido del contraste interno del INCUAL.

Y fue el 14 de diciembre de 2006 cuando se reunieron diferentes personas y organizaciones –entre ellas algunos representantes de otras organizaciones profesionales del sector inmobiliario- junto con personas del INCUAL y parte del equipo de expertos para trabajar sobre el borrador remitido. Con los resultados de esa reunión,  con las aportaciones recibidas de otras fuentes externas y distintas, y con una nueva reflexión del INCUAL sobre todas las sugerencias recibidas, se procedió al diseño definitivo de la Cualificación denominada: Gestión Comercial Inmobiliaria. Este trabajo de armonización fue realizado íntegramente por el INCUAL.

El penúltimo paso: la tramitación de la cualificación (Etapa E del cuadro anterior) que va desde el recibí  del Vº Bº de los organismos competentes (Consejo General de Formación Profesional, Consejo Escolar de Estado y departamentos ministeriales implicados, hasta la aprobación de la misma por el gobierno de la Nación),  se paró en la primera aprobación del CGFP, en abril de 2007, quedando, a partir de esa fecha, en disposición de ser remitido al Consejo de Ministros para su aprobación.

Y en ese estado permaneció la Cualificación hasta que en una fecha como la indicada -noviembre de 2011-fue aprobada y publicada, cuatro años y medio después. (No se confunda: lo que se aprobó hace unas semanas no es la Cualificación de la que estamos hablando sino su prolongación natural: el Certificado de Profesionalidad, del que hablaremos pronto.)
 

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