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El Ayuntamiento de Barcelona, a través del Instituto Municipal del Paisaje Urbano, convoca el segundo Concurso de Cubiertas Verdes, una iniciativa que promueve la implantación de más azoteas verdes para construir una ciudad resiliente ante la crisis climática y para fomentar el beneficio colectivo y social de los vecinos y vecinas.

Los vecinos interesados en participar pueden presentar sus propuestas durante tres meses.

Se escogerán cincuenta, que recibirán una subvención de hasta 1.500 euros para la elaboración de los trabajos técnicos previos.

Finalmente, se seleccionarán los diez proyectos ganadores, que recibirán una subvención del 75 % del coste de la actuación para construir la cubierta, hasta un límite de 100.000 euros para cada uno.

Además, habrá diez accésits, que recibirán una subvención de 1.500 euros para los gastos técnicos vinculados a la participación.

Se trata de una convocatoria dirigida principalmente a edificios de viviendas de titularidad privada, y quedan excluidos los proyectos para cubiertas que tengan la finalidad de llevar a cabo actividades que generen beneficios económicos.

Las cubiertas verdes, clave para la lucha contra la emergencia climática

Barcelona es una ciudad compacta con una elevada densidad residencial, lo que dificulta la creación de nuevos espacios verdes. Poner verde en espacios como cubiertas y medianeras permite restituir el modelo y mejorar las condiciones ambientales de la ciudad.

La Declaración de emergencia climática, que se aprobó el 15 de enero, recoge la importancia de desarrollar más cubiertas verdes en la ciudad.

Al mismo tiempo, estas cubiertas verdes se convierten en espacios de estancia y de cohesión social en los edificios para el disfrute comunitario y el bienestar de las personas, y mejoran el aislamiento térmico y acústico y la conservación y la impermeabilización de los edificios.

En el 2017 se celebró el primer Concurso de Cubiertas Verdes, gracias al que se han conseguido crear diez cubiertas verdes, que han supuesto un incremento de 5.500 metros cuadrados de verde en la ciudad, además de 217 metros cuadrados de placas fotovoltaicas e instalaciones de recogida de agua de lluvia y de fomento de la biodiversidad.