Inmodiario

Poco a poco parece que la operación Mahou-Calderón va viendo el final del túnel. Tras un sinfín de sentencias y de cambios en el proyecto, la última propuesta consensuada entre el Ayuntamiento de Madrid y los propietarios de los terrenos, el club Atlético de Madrid y la cervecera Mahou San Miguel tiene todos los visos de salir adelante.

Que el Ayuntamiento presidido por Carmena haya accedido se debe a tres cuestiones introducidas, que la M-30 no se soterrará en el tramo afectado, que se reduce notablemente la edificabilidad y, además, que el consistorio logrará terreno para la construcción de unas 150 viviendas protegidas. De esta manera, los edificios construidos pasarán de una media de veinte alturas planteadas por el plan anterior, a una altura media de ocho plantas

La nueva propuesta recoge buena parte de las demandas de las asociaciones vecinales del distrito de Arganzuela, muy críticas con el Plan Parcial aprobado en 2014 para el ámbito. La ordenación que se ha presentado será sometida a un proceso de audiencia pública para que ciudadanos, colectivos, entidades de interés público y Comunidad de Madrid aporten sus sugerencias a fin de garantizar el mayor consenso posible.

El nuevo proyecto se articula sobre la base de renunciar a la financiación de sistemas generales -como es el soterramiento del tramo de Calle 30- mediante incrementos de edificabilidad privada. Para ello, el Ayuntamiento asumirá la integración de la Calle 30 en este tramo, planteando soluciones alternativas al soterramiento con mucho menor coste económico.

De esta forma, se reduce la edificabilidad total del ámbito, una de las cuestiones que más críticas habían suscitado, pasando de los más de 175.000 metros cuadrados -que establecía la Modificación Puntual aprobada en 2014- a los 147.000 metros cuadrados, sin lesionar la viabilidad económica de la operación. El resto de cargas imputables al ámbito, como la urbanización, las redes y la demolición del estadio, serán asumidas por los propietarios del suelo.

Así, el nuevo plan contempla una reducción de un 16,15% respecto del anterior, lo que posibilita la creación de un desarrollo residencial más complejo, articulado en torno al espacio libre público e integrado en su entorno urbano e histórico, tanto en altura (media de ocho plantas) como en la tipología edificatoria empleada (manzana cerrada).

Las zonas verdes se incrementan desde los 54.600 metros cuadrados que preveía el Plan Parcial de 2014 a 79.900 actuales, y los equipamientos previstos pasan de los 10.000 metros cuadrados que establecía el plan anterior, pese a su mayor edificabilidad, a los 12.800 m2.

Además, se pone suelo a disposición de la Comunidad de Madrid para la ampliación del CEIP Tomás Bretón y el IES Gran Capitán, y una parcela dotacional municipal que se definirá con la participación de los vecinos y vecinas del barrio, y que podría convertirse en un centro de mayores, centro de día o centro dotacional polivalente.