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Los mil y un líos jurídicos, urbanísticos y políticos en los que se halla sumida la Operación Mahou Calderón han llevado a Carlos Slim, principal accionista de FCC, a apartarse de esta actuación. La constructora se limitará a terminar las obras del nuevo estadio de La Peineta, cobrará, y se olvidará totalmente del tema.

Una obra que el Atlético de Madrid iba a pagar cediendo a FCC los derechos urbanísticos de la operación, equivalente a una edificabilidad residencial de unas 2.000 viviendas. Y que, ahora, ante la decisión del magnate mexicano, será el propio club el que pague la factura, gracias al préstamo de 160 millones que el propio Slim le ha otorgado.

Así, el empresario azteca garantiza que FCC cobrará nada más finalizar las obras, y el Atlético se ha comprometido a devolver el préstamo con la venta de esos derechos urbanísticos, como muy tarde en 2021.

La decisión del empresario azteca se enmarca en la incertidumbre jurídica en la que se está inmersa la operación Mahou Calderón, con grandes dudas acerca de cómo quedará finalmente. Sobre todo, después de que los nuevos responsables del Ayuntamiento de Madrid comunicaran a FCC, a Mahou y al Atlético -las tres partes afectadas por la operación- su disconformidad con esos más de 175.000 metros cuadrados de edificabilidad prevista.

Ahora, con FCC desligada de la operación, limitándose a terminar las obras de La Peineta, el Atlético de Madrid se ha comprometido con el Ayuntamiento a elaborar un nuevo plan urbanístico, con varias incógnitas a resolver.

La principal, el alcance de la reducción de la edificabilidad. La única condición que ha puesto el consistorio para dar el visto bueno al nuevo proyecto. Tampoco puede ser mucha, de cara a garantizar que, con la venta de los derechos urbanísticos, el Atlético pueda devolver a Slim los 160 millones prestados.

En función de la nueva edificabilidad, habrá que ver dónde se concentra. En principio, no parece que, a la vista de los comentarios de los responsables municipales, vayan a mantenerse los dos rascacielos de 36 plantas proyectados en el terreno que deje vacante el estadio Vicente Calderón tras su demolición. Al menos, no con esa altura.

También se desconoce si se acometerá o no el soterramiento de la M-30. Hace dos semana, el director de Planeamiento y Gestión Urbanística, Juan Carlos Lasheras, decía que el Ayuntamiento abogará por una disminución de la edificabilidad y un reequilibrio de las cargas urbanísticas.

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