Inmodiario

En la ciudad castellonense de Oropesa no han aprendido nada de la brutal crisis económica. Tiene sin vender más de la mitad de las 16.000 viviendas de segunda residencia, y su Ayuntamiento se acaba de desmarcar con un planeamiento a todas luces anacrónico y sin sentido alguno.

El que prevé contar, en apenas quince años, con otras 16.500 viviendas más si el Gobierno de la Generalitat Valenciana no le corta el vuelo a este descabellado proyecto urbanístico.

Actualmente, la localidad cuenta con un parque residencial de casi 21.000 viviendas, de las que el 80% son segundas residencias. Y son precisamente estas –las que no se venden– las que más se pretenden construir en los próximos tres lustros.

El objetivo, que a principios de las década de los años treinta Oropesa tenga casi 10.000 viviendas de segunda residencia para satisfacer a una supuesta demanda brutal que nadie sabe muy bien de dónde saldría.

El documento, en exposición pública, recoge que Oropesa ha sabido concentrar en poco espacio una oferta de hoteles y de apartamentos turísticos, y propone seguir apostando  por este modelo. Y se admite, no obstante, que para lograr una proporción de viviendas principales-no principales acorde a los destinos turísticos más maduros no se podría ejecutar ni una sola segunda residencia más.

Lo que el nuevo PGOU propone es convertir esta pequeña localidad en el centro del turismo de la provincia aprovechando y potenciando la oferta de belleza y salud creada en torno a Marina d’Or. No se renuncia a la construcción del PAI Marina d’Or Golf, aunque sí el plan de construir las cerca de 30.000 viviendas proyectadas un principio, tras las sentencias judiciales que las echaron para atrás.

Una de las características más destacables del parque de viviendas de Oropesa es la desproporción entre viviendas principales y no principales, con un ratio de dos por ocho. Pocos municipios en España tienen una desproporción igual, y el propio plan admite que esta desproporción no es adecuada porque la ocupación de la segunda residencia es baja y con tendencia a reducirse.

La sostenibilidad del desarrollo, apunta el documento, aconseja priorizar el crecimiento de la planta hotelera frente a la segunda residencia. Así, la propuesta es crear casi 9.500 nuevas plazas hoteleras hasta 2031, y la transformación de segundas residencias en apartamentos turísticos.

En el trasfondo del nuevo planeamiento las sinergias que se derivarían de la entrada en servicio del aeropuerto de Castellón de cara a incentivar la llegada del turismo internacional.