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Integralidad, participación ciudadana y gobernanza multinivel. Esos son algunos de los elementos esenciales en el proceso de transformación de nuestros pueblos y ciudades, aún más importante a raíz de la experiencia provocada por la pandemia de coronavirus.

Esta ha sido una de las conclusiones de los diferentes expertos y expertas que han participado en la última reunión de mapa del grupo de trabajo "Ciudad y Territorio Sostenible" del Observatorio 2030 del CSCAE, titulada "Medio ambiente y sostenibilidad. Parámetros necesarios en la Re-construccion 2030".

Para introducir la sesión, que han coordinado la directora del Observatorio 2030 y el presidente de la Asociación Sostenibilidad y Arquitectura (ASA), Ángela Baldellou y Miguel Ángel Díaz Camacho, respectivamente, el presidente del CSCAE, Lluís Comerón, ha señalado que, puesto que para superar la situación derivada del covid19 será necesario dedicar los recursos de toda una generación o de una década. "Tenemos que asegurarnos de que lo que hagamos nos sirva para avanzar", comentaba. Para Comerón, la Agenda Urbana Española es "el instrumento que nos dice hacia dónde ir" y, ahora -ha añadido-, se precisa voluntad para acelerar la consecución de los objetivos.

Por su parte, la subdirectora general de Políticas Urbanas del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Ángela de la Cruz, ha incidido en su ponencia en la importancia de que la Agenda Urbana Española, con sus más de 200 medidas, se convierta en ese plan de acción capaz de transformar nuestros entornos urbanos y de "llevarnos a un buen puerto".

"Pero, para ello, tenemos que mejorar nuestra normativa; nuestro planeamiento, que no puede seguir siendo una suma inconexa de planes sectoriales; la financiación, la forma en las que las administraciones públicas dialogan entre sí y mejorar y promover la participación ciudadana. Sin eso, no llegaremos a buen puerto. Tampoco, sin unidad". Otra de las palabras en las que han convergido los ponentes.

Yolanda Benito, directora de Medio Ambiente y Energía del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación, subrayaba que "la ciudad es un conjunto de problemas y las soluciones deben estar coordinadas y abordarlas de manera conjunta".

En este sentido, desde la Misión de Ciudades, ha defendido que el Green Deal propuesto, en diciembre, por la Comisión Europea, no es solo la respuesta a la emergencia climática, sino también un programa social y "busca dar respuesta a muchos de los problemas que tenemos en el siglo XXI para que Europa sea un continente descarbonizado en 2050", decía Benito.

Un objetivo para el que será fundamental adaptar las ciudades. Como ha recordado, el 75% de la población europea vive en urbes y las previsiones apuntan a que, en 2050, el 85% de las emisiones totales procederán de ellas. Por lo tanto, remarcaba Yolanda Benito, "cambiar nuestras ciudades es una necesidad desde el punto de vista climático y de la salud".

Durante su ponencia, el responsable de URBACT en España, Joan Aguirre Such, ha desgranado este programa de desarrollo urbano sostenible a los asistentes, destacando sus más de 17 años de trayectoria, y se ha mostrado convencido de que la Agenda Urbana Española es "la mejor ventana de oportunidad que tenemos en este momento".

Además, ha insistido en la idea de desarrollar un urbanismo con una perspectiva global, que tenga en cuenta a la ciudadanía a través de procesos participativos y que esté basado en una gobernanza multinivel.

Ideas que también han aflorado en la ponencia del arquitecto Agustín Herrero, del estudio CANAL a4 Urbanismo y Arquitectura, responsable del plan de regeneración urbana que se está ejecutando en el barrio de San Cristóbal, en Burgos.

La tercera fase del proyecto, que surge a instancias de los propios vecinos, arrancará en unas semanas, y la experiencia es un caso de éxito en la colaboración público-privada (están implicados el Ministerio de Fomento, la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Burgos, con la financiación del 82% de la inversión) que, además, deja varias lecciones.

En primer lugar, que las buenas prácticas se contagian: la regeneración urbana en San Cristóbal, de la que se beneficiarán 685 familias, replica la ejecutada en el barrio de Río Vena, donde se rehabilitaron más de 700 viviendas.

En segundo lugar, que la iniciativa ciudadana es imprescindible. Como explicaba Herrero, fueron los vecinos quienes llamaron a la puerta de las administraciones con un proyecto serio, realista, y dispuestos a invertir económicamente en las mejoras que requerían sus viviendas y el barrio.

En tercer lugar, confirma el potencial de la rehabilitación y la regeneración urbana para crear puestos de trabajo. Y, por último, como ha remarcado Herrero: "Cuando estos procesos funcionan, acercan a la ciudadanía a la Administración pública y, en estos momentos, es más importante que nunca que la ciudadanía se acerque a los entes públicos y superen sus recelos".