Inmodiario

Hace una década Sacyr, el grupo ahora presidido por Manuel Manrique, se vanagloriaba de 'apellidarse' Vallehermoso. Del negocio inmobiliario provenía un porcentaje elevado de sus ingresos, que deparaban unos pingües beneficios.

Hoy, de aquel 'apellido' ilustre del grupo constructor no queda ni rastro. La burbuja inmobiliaria lo dejó capidisminuido, y de él nunca más se supo. Ahora, las prioridades son otras. Se centran en sacar el mayor provecho a la filial de concesiones.

Un negocio en el que Sacyr tiene puestas todas sus esperanzas para que al final de la presente década aporte al grupo nada más y nada menos que casi el 90% del margen bruto de explotación.

Margen que provendría de la gestión de las 36 concesiones que, total o parcialmente, gestiona. En su mayoría, autopistas repartidas en España y Latinoamérica, aunque también forman parte del consorcio un par de intercambiadores, varios hospitales y, también, el polémico nuevo aeropuerto de Murcia.

Con este impulso a las concesiones, Sacyr se quiere cubrir un tanto las espaldas ante la incierta deriva que, por culpa de la crisis del petróleo, puede tomar el 8,7% que ostenta en la petrolera Repsol. Son 122 millones de títulos que avalan el préstamo con los que Sacyr compró dichas acciones, del que quedan por amortizar algo más de 1.600 millones de euros con vencimiento final en 2018.

De los 1.600 millones de inversión comprometidos en estas concesiones, Sacyr ha aportado casi 1.100 millones y le quedarían por recabar algo más de 500 millones. Hasta 2015, la deuda ligada a las concesiones era de 1.932 millones de euros.

Dentro de unos días, cuando, tanto Repsol como Sacyr presenten los resultados del primer trimestre de 2016, se podrá de nuevo comprobar el efecto del comportamiento de Repsol en las cuentas de Sacyr. Al cierre de 2015, el test de deterioro redujo a 15,66 euros el valor de cada uno de los 122 millones de títulos de Repsol en manos de Sacyr, capitalizando por 1.912 millones de euros, muy por encima de los 1.100 millones del valor bursátil real.

Pero, entonces, partía Sacyr de los 10,12 euros a los que cotizaba Repsol a 31 de diciembre de 2015. Ahora, la base serán los 9,92 euros a los que la petrolera cerró el pasado 31 de marzo. En principio, el valor razonable podría disminuir de nuevo, salvo que las estimaciones del flujo esperado de la petrolera compensen el desfase de la mera cotización.