Inmodiario

Lo primero que hizo la socimi Merlin cuando sus gestores, encabezados por Ismael Clemente, se acercaron a Sacyr para recabar la posibilidad de comprar activos de Testa, fue ver si hubiera sido posible adquirir solo los inmuebles que le interesaban. Pero claro, la respuesta del grupo presidido por Manuel Manrique fue la lógica. O todo o nada. Y ha sido todo.

Por ello, desde el mismo momento en que se activó la operación, y sin ni siquiera estar completamente cerrada, Merlin se puso manos a la obra para desprenderse de los activos sobre los que no quiere saber nada. Ni pisos, ni hoteles, ni residencias de estudiantes, ni terrenos. Activos que no se ajustan a los intereses de Merlin, más centrados en edificios de oficinas y centros comerciales, como el Arturo Plaza, en Madrid, cuya compra acaba de cerrar.

Antes de comprar Testa, Merlin contaba con una cartera de activos inmobiliarios valorada en 2.300 millones de euros, con inversiones que abarcan 888 sucursales bancarias, 8 edificios de oficinas, 1 centro comercial, 1 hotel y 5 centros logísticos, que conforman una cartera de activos inmobiliarios terciarios con más de 132 millones de euros de renta bruta anual y aproximadamente 716.000 metros cuadrados de superficie bruta arrendable (SBA).

Tras la compra, el valor de los activos se verá ampliamente duplicado, hasta los 5.000 millones, aunque quedará mermado notablemente cuando se desprenda de esas 1.500 viviendas en alquiler y de esos suelos que, valorados en 260 millones de euros, tendrán que ofrecerse por un precio notablemente inferior. Pero mejor sacar menos de lo deseado que mantenerlos en el balance sin garantía alguna de que, en el futuro, se puedan obtener por ellos mayores réditos.

Desde que Merlin anunciase no tener la menor intención de quedarse con estos activos, los inversores interesados y alguna socimis llamaron a las puertas pare recabar información acerca de por dónde podía estar la oferta, sobre todo por esas 1.500 viviendas, en Madrid y San Sebastián. También por los hoteles, repartidos por Madrid y varias localidades del litoral mediterráneo, se han interesado varios inversores.

La idea en Merlin es que estas operaciones se cierren mientras continúa avanzando en el proceso de adquisición y posterior fusión con Testa. La socimi ya controla el 77% del capital de la inmobiliaria patrimonialista, que además ha aprobado en junta extraordinaria convertirse en socimi como paso previo a su futura fusión con Merlin.