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SAEvilla. El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía ha aprobado la Estrategia Andaluza de Sostenibilidad Urbana (EASU), documento que integrará las dos principales iniciativas de Junta para mejorar el modelo de desarrollo en este ámbito: el programa Ciudad 21 y el Pacto de los Gobiernos Locales frente al Cambio Climático. La estrategia, elaborada con la colaboración destacada de la Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP), aborda materias como el urbanismo, la edificación, la movilidad y el uso de los recursos naturales y energéticos, con el objetivo de contribuir desde las ciudades a la lucha contra el cambio climático y a la conformación de un nuevo modelo de economía sostenible.

El consejero de Medio Ambiente, José Juan Díaz Trillo, ha subrayado que esta estrategia contribuirá a conseguir ciudades con una “mayor calidad ambiental, cohesión social y competitividad económica”, tomando como punto de partida el “modelo de ciudad mediterránea”. En este sentido, Díaz Trillo ha señalado que el documento persigue evitar el “deterioro medioambiental” de los núcleos de población y, al mismo tiempo, dibujar una “hoja de ruta” para avanzar en esta línea.

La primera de las dos iniciativas que componen la EASU, el programa Ciudad 21, se inició en 2002 y cuenta con la adhesión de 231 municipios. Los ayuntamientos de estas localidades, donde viven más de 6,7 millones de habitantes (el 85% de la población andaluza), vienen desarrollando planes de acción orientados a transformar el actual modelo urbano, con especial atención a carriles bici, zonas verdes, gestión de residuos, mejora de la calidad acústica, fomento de la eficiencia energética y gestión del agua.

Los más de 600 proyectos realizados hasta ahora, en colaboración con la FAMP, han contado con un respaldo de 40 millones de euros por parte de la Consejería de Medio Ambiente. Además de su apoyo financiero, este departamento también presta a los ayuntamientos asesoramiento técnico para realizar diagnósticos ambientales e implantar planes de sostenibilidad urbana.

En cuanto al Pacto de los Gobiernos Locales frente al Cambio Climático, esta iniciativa de la Unión Europea cuenta con el compromiso de más de 480 municipios andaluces, lo que representa más del 65% de la participación española. El Pacto propone una reducción de las emisiones de CO2 más allá del 20% fijado por la UE antes de 2020 y se materializa en los denominados Planes de Acción para la Energía Sostenible (PAES), que comienzan este año con un apoyo económico de cinco millones de euros para los municipios andaluces.

El consejero de Medio Ambiente ha explicado la relevancia de impulsar acciones para combatir el cambio climático, y ha recordado que el 38% de la emisión de gases de efecto invernadero corresponde a la contaminación provocada por los automóviles. Asimismo, ha asegurado que la contaminación en los núcleos de población conlleva un impacto negativo de unos 2.500 millones de euros.

La estrategia aprobada profundiza en los objetivos del programa Ciudad 21 y del Pacto de los Gobiernos Locales para incorporarlos a la iniciativa Andalucía Sostenible, que desarrolla la Junta para contribuir al cambio del modelo productivo.

En las relaciones entre la ciudad y el territorio, la EASU incorpora criterios y medidas de sostenibilidad en las políticas de mayor incidencia para los procesos de desarrollo urbano. Estas medidas, acordes con el modelo propuesto en el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía, se dirigen sobre todo a mantener la actual estructura del sistema de ciudades, fomentar la cooperación y el funcionamiento en redes (no sólo en zonas), e incentivar proyectos de rehabilitación y puesta en uso de lo ya construido frente a los de nueva ocupación de suelo, que generan un importante número de viviendas vacías o locales sin uso.

En este sentido, el consejero de Medio Ambiente ha señalado que, en lo que respecta a la nueva reformulación urbana, las tres líneas básicas de acción pasan por una nueva configuración física de la ciudad, un nuevo “metabolismo” de la misma y un cambio en su relación con el resto de sistemas territoriales.

Para el desarrollo urbano, la estrategia toma como criterios centrales los de eficiencia energética y consumo razonable. Asimismo, se incorpora el derecho a la vivienda como objetivo central de la actividad urbanística y se refuerzan los criterios de sostenibilidad y construcción bioclimática en la creación de nuevos edificios. En este punto, el consejero de Medio Ambiente ha recordado la contribución “fundamental” de la Consejería de Obras Públicas y Vivienda en la elaboración de este documento.

En los ámbitos de la movilidad y la accesibilidad, la principal propuesta se dirige a elaborar una normativa específica con la integración de los aspectos energéticos y de los objetivos de reducción de emisiones contaminantes.

Finalmente, en el terreno de la biodiversidad y los espacios libres, la estrategia promoverá la agricultura ecológica y la obtención de productos locales de producción sostenible en las zonas periurbanas. A juicio de Díaz Trillo, se trata de “empapar de medio ambiente rural a las ciudades”, incrementando la presencia de espacios verdes en los barrios.

De acuerdo con estos objetivos, la EASU plantea una modificación del actual modelo urbano lineal a otro sistema circular donde los residuos se transformen en materias primas del sistema productivo y se alcancen los máximos niveles de reutilización de recursos hídricos y eficiencia energética.