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Madrid.  Según datos de Jones Lang LaSalle Hotels, la principal firma de servicios de inversión hoteleros, el volumen de inversión hotelera en la región EMEA ha caído un 63% en relación a 2008. Concretamente, ha sido de 2.900 millones de euros en todo el año, alcanzando una cifra que no se veía desde finales de la década de los 90.

España ha sido el cuarto mercado más activo de esta región en 2009 con 16 operaciones que suman algo más de 350 millones de euros de inversión , lo que supone un 53% menos que en 2008 y el 12% del total europeo en 2009. Por delante se han situado Francia (ocupando el primer puesto que históricamente ha sido para Reino Unido), el propio Reino Unido y Alemania. La demanda más fuerte se ha centrado en las principales ciudades europeas, incluyendo Madrid y Barcelona.

Por tipología de operaciones, las de activos individuales fueron las que dominaron el mercado, representando el 72% del total. Esto ha significado un descenso de operaciones de cartera del 80% con respecto al año anterior, debido, entre otros factores, a la falta de financiación. “Esta tendencia no cambiará a corto-medio plazo, ya que las operaciones de carteras requieren un gran volumen de recursos propios en la actualidad”, comentó Aurora Prat i Pubill Directora de inversión de Jones Lang LaSalle Hotels para España y Portugal. “De hecho, en el 81% de las operaciones de activos individuales el precio fue inferior a los 50 millones de euros”, añadió.

Analizando la fuente de inversión, en EMEA (Europa, Oriente Medio y África) el capital doméstico sigue siendo el dominante con un 58% del volumen invertido en activos hoteleros en 2009. En España, el 66% del volumen invertido se realizaron entre comprador y vendedor españoles.
Según destaca la firma, el volumen de inversión en 2010 en EMEA podría dar un giro aumentando un 40% respecto a 2009, gracias a la previsible mejora de la situación económica, el incremento de la confianza de los inversores y un mayor stock disponible en el mercado. No obstante, seguirá siendo complicado, sobre todo en la primera parte del año.

A este respecto, Aurora señaló: “Esperamos que el número de activos con dificultades (distress) incremente ligeramente el próximo año. La mayoría de ellos corresponderán a adjudicaciones por parte de entidades financieras, que se espera que los pongan en el mercado”.
Según previsiones de la compañía, las transacciones en 2010 serán lideradas por dos grandes grupos de inversores: oportunistas y conservadores. Los primeros se centrarán principalmente en España, Reino Unido e Irlanda; los segundos, en su mayoría inversores institucionales, buscarán activos con unos ingresos sólidos y que ofrezcan garantías.

Los compradores, por su parte, seguirán siendo prudentes y con cierta aversión al riesgo. Además, continuarán buscando activos en buenas ubicaciones a precios atractivos, que les permitan aprovecharse de una apreciación en el futuro. “También esperamos que el abanico de inversores se amplíe en 2010 atraídos por la estabilización del mercado operativo y una mayor liquidez. Estamos percibiendo en España un fuerte interés por parte de los Family office, inversores asiáticos y fondos institucionales”, finalizó Aurora.