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El estudio 'Realising the value of circular economy in Real Estate' analiza los cambios que debería abordar el sector inmobiliario para alcanzar los objetivos ambientales y sociales mejorando a la vez su rendimiento económico.

La firma global de diseño y consultoría del entorno construido Arup ha elaborado, en colaboración con la Fundación Ellen MacArthur, el informe Realising the value of circular economy in Real Estate, que evalúa el rendimiento financiero derivado de aplicar los principios de la economía circular en el sector inmobiliario, al tiempo que reduce la huella ambiental y mejora los espacios en los que las personas viven y trabajan.

La economía circular toma ahora más protagonismo que nunca ya que, por un lado, los grandes líderes mundiales de empresas, gobiernos y ciudades han reconocido ya el alto valor añadido que ofrecen las iniciativas relacionadas con la implantación de sus principios y la reducción de residuos; y, por otro, hay que satisfacer las exigencias de las nuevas generaciones, muy concienciadas con el impacto medioambiental derivado de la actividad empresarial. Este enfoque proporciona a los inversores inmobiliarios un marco inmejorable para alcanzar los objetivos ambientales y sociales y, al mismo tiempo, mejorar el rendimiento económico de sus negocios. Sin embargo, hasta ahora, la consideración de los principios de la economía circular en el sector se ha centrado en el diseño de estrategias, que representa solamente la mitad del camino.

El informe Realising the value of circular economy in Real Estate se centra en la otra mitad: ¿Cómo deben cambiar los inversores y compañías inmobiliarias para que los principios de la economía circular puedan aplicarse a escala en el sector? Los casos analizados muestran cinco modelos de negocios inmobiliarios que mejoran la productividad de los recursos de los bienes inmuebles y contribuyen a la descarbonización del sector:

1.Espacios flexibles: se basa en la tendencia de fomentar el trabajo colaborativo para aprovechar el potencial del espacio infrautilizado en los edificios, al tiempo que se equilibran los riesgos normalmente asociados con las zonas de ocupación reducida.

2.Activos adaptables: analiza el valor de crear edificios resilientes, tanto a las condiciones cambiantes del mercado como a las expectativas sociales, al poder adaptarse a usos alternativos.

3.Edificios reubicables: muchas de las soluciones de construcción existentes para usos temporales están limitadas arquitectónicamente y pueden tener un rendimiento operativo deficiente. Un modelo de negocio basado en edificios reubicables podría generar una rentabilidad de hasta el 26% en 11 años, sin tener en cuenta los costes del terreno.

4.Valor residual: este modelo prevé la posibilidad de establecer contratos de compraventa de bienes inmuebles en función del valor de los materiales de construcción al final de la vida útil del edificio.

5.Contrato por lo consumido: muchos edificios no funcionan tal y como fueron diseñados, lo que provoca una pérdida de entre el 20 y el 40% de la eficiencia energética. Una solución podría ser pagar por lo que se consume siguiendo el modelo de negocio "producto como servicio".

De esta forma, inversores y promotores pueden mejorar su rendimiento financiero hasta en un 18% en 12 años, lo que les permite aprovechar el espacio infrautilizado de sus carteras.

En este sentido, el estudio presenta modelos de negocio que funcionan con estas tendencias y que, al mismo tiempo, ofrecen a los propietarios de activos la posibilidad de reposicionarlos rápidamente ante imprevistos. Además, expone los cambios prácticos que pueden implementarse en los proyectos para que estos modelos sean prácticas cotidianas en el sector inmobiliario.

En última instancia, es importante señalar que los modelos no son excluyentes; se presentan por separado para simplificar, pero es probable que muchos proyectos puedan obtener un valor aún mayor adoptando varios de los modelos, ya sea combinándolos o teniendo en cuenta diferentes elementos para un mismo desarrollo.