Inmodiario

Hasta el 70% de las operaciones intermediadas por el grupo inmobiliario Redpiso en el interior de la M-30 de Madrid para compradores cuyo objetivo es el alquiler se han destinado a la inversión en futuras viviendas de uso turístico. El porcentaje, que se ha alcanzado casi desde cero en apenas tres años, se ha visto impulsado por la rentabilidad de este tipo de arrendamiento, que ya triplica la del arrendamiento tradicional. Entre los inmuebles que ocupan este tipo de operaciones prevalecen los apartamentos pequeños, de uno o dos dormitorios y con unas dimensiones de entre 40 y 50 metros cuadrados.

Son datos que se desprenden de un reciente análisis que el Servicio de Estudios Redpiso ha realizado entre sus oficinas de Madrid en torno al impacto del sector turístico en el inmobiliario, mercado que se ha visto especialmente influenciado por el alquiler vacacional. Desde la misma compañía, Manuel Fernández, director general y uno de sus fundadores, afirma que "actualmente, es una de las variables de mayor peso en las fluctuaciones de precios de vivienda de segunda mano, especialmente en zonas céntricas. Tanto por la propia moda del alquiler turístico en sí como por la regulación que va apareciendo en torno al concepto y lo limita".

En este sentido, Fernández añade que "al igual que la OCU, desde Redpiso consideramos necesario un mayor control fiscal por parte de las administraciones que mitigue el profundo cambio que se está produciendo en muchos barrios como consecuencia del alquiler turístico. En los últimos años, los precios de compraventa o alquiler han alcanzado niveles inasumibles para la población local o estudiantes de fuera, que se ven obligados a buscar opciones en zonas de extrarradio mientras los barrios quedan casi en exclusiva para los visitantes".

A la subida de precios se suman otros agravantes para el vecindario: "somos conscientes de la preocupación de los residentes de barrios turísticos de ciudades como Madrid, Barcelona o Alicante. La llegada desmedida de turistas, sobre todo en verano, provoca situaciones complicadas por la fiesta, el ruido o la suciedad, lo que empieza a generar un nuevo sentimiento de desapego entre los vecinos hacia su entorno de siempre" concluye.