Inmodiario

El último informe elaborado por JLL en colaboración con The Business of Cities revela que los fundamentales económicos de las ciudades han dejado de ser el principal atractivo para los inquilinos corporativos y los inversores. En su lugar, la calidad de vida, la innovación, la sostenibilidad, el buen gobierno y la resiliencia son factores que ganan cada vez más peso ante la toma de decisiones de inversión y ubicación de activos inmobiliarios. Las ciudades que se adaptan a los nuevos modelos económicos ?como los basados en fomentar la innovación, la creación de experiencias, la economía compartida y la circular? son las más atractivas para la inversión inmobiliaria y más capaces de atraer mayores flujos de inversión transfronterizos.

«Los factores que las empresas buscan en las ciudades están cambiando como resultado de la disrupción tecnológica, las crecientes preocupaciones sobre el cambio climático y las tensiones geopolíticas», comenta Jeremy Kelly, director de Global Research en JLL. «Tras analizar más de 500 índices de ciudades, hemos identificado tendencias clave que revestirán una gran importancia para nuestros clientes», explicó.

Los nuevos modelos económicos están dirigiendo su atención a la forma en que las ciudades desarrollan una cultura orientada a los servicios de atención al cliente, fomentan experiencias urbanas, impulsan las industrias de innovación y logran ser sostenibles:

-La economía de la innovación busca que las ubicaciones sean flexibles, optimicen el espacio y derriben las barreras asociadas al uso de los edificios. Este modelo renueva el énfasis en ubicaciones empresariales centralizadas que hagan las veces de centro de colaboración, innovación, concentración y comercialización.

-La economía basada en la experiencia se hace eco de las expectativas de los clientes sobre los servicios a la carta, se basa en experiencias personalizadas facilitadas por la recopilación de datos y fomenta la concentración de una combinación de actividades en ubicaciones con un elevado nivel de prestaciones.

-La economía compartida promueve el surgimiento de nuevos patrones de vida y trabajo (incluidos el co-working y el co-living), impulsa la demanda de ubicaciones que se puedan reconfigurar con facilidad por parte de inquilinos en continuo movimiento e incrementa las rentabilidades del uso efectivo del espacio y los activos.

-La economía circular obliga a los edificios a ser más eficientes y resilientes en sus operaciones y a lograr una mayor densidad a través de alquileres compartidos y una mayor vida útil de los activos.

«Las ciudades globales se están evaluando con base en un abanico de criterios competitivos más amplio, que incluye su capacidad para atraer y dar cabida a nuevas formas de generación de valor», afirma Tim Moonen, Managing Director en The Business of Cities. «Los beneficios de invertir en activos ubicados en ciudades que puedan adaptarse con éxito a estas nuevas tendencias son cada vez más evidentes», concluyó.

Los nuevos modelos económicos ejercen efectos notables en el contexto de las ciudades globales. Siete ciudades siguen demostrando solidez en términos de competitividad: Londres, Nueva York, París, Singapur, Tokio y Hong Long se han situado en los primeros puestos de la lista Established World Cities de JLL y The Business of Cities desde 2013, y Seúl logró hacerse hueco en 2017. Otras ciudades que compiten en la lista y les pisan los talones a las anteriores son, entre otras, San Francisco, Los Ángeles, Shanghái, Toronto, Chicago, Pekín, Ámsterdam, Sídney, Madrid y Washington DC. Este año, Berlín, Múnich, Boston y Estocolmo se incorporaron a la clasificación global, dado que son ciudades que siguen sacando partido de sus ventajas en los ámbitos de calidad de vida, capacidad de innovación o solidez institucional y superan a sus homólogos como destino de flujos transfronterizos de inversión inmobiliaria.