Escritor y Formador inmobiliario. Arquitecto Técnico. Agente de la Propiedad Inmobiliaria. Correo...
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Madrid. Chocado por la antinomia evidente entre las prácticas de las Entidades de Crédito –con sus políticas de desahucios- y algunas Compañías de Servicios –con sus peculiares formas de trato a sus clientes cautivos- y lo que sus respectivas secciones o departamentos de responsabilidad social corporativa (RSC) dicen y aún escriben de lo que ellos hacen, me acerqué con un cierto escepticismo al libro que hoy reseño, pues… ¿Sería otro manual de buenas intenciones… una nueva o manida colección de futuras piedras que pavimentarán los suelos infernales?   ¿Me encontraría con otra lista de sermones acerca de la bondad de hacer las cosas como es debido?  ¿Sería un ejercicio de propaganda comercial encubierta?

El augurio pintaba impar y rojo. Pero no… salió bola blanca y cayó en la casilla adecuada. Y tras su lectura puedo decir que el libro es muy bueno. Así de simple, así de poderoso. La autora conoce y dice bien lo que en estos momentos puede y debe decirse: Que la RSC es una manera de hacer que debería ser inseparable de la acción empresarial… y no un vestido desechable. Y aunque hoy –en tiempos de penurias- el traje no sea de la mejor calidad, debe de estar limpio. Que no es algo adicional al buen hacer empresarial sino algo consustancial al mismo. Y que  incluso su coste no es nada si se compara por las consecuencias probables de una acción social desdichada. Y no olvida decirnos que aunque la RSC está lejos de tener una estructura conceptual totalmente acabada, como ocurre con toda disciplina muy nueva, y que el trabajo de elaboración de su naturaleza necesita mayores desarrollos, lo que ya se sabe de ella es muy  valioso y en su libro presenta una descripción de los principales hallazgos. 

En la Introducción se dice con claridad que “este libro habla esencialmente de algunas cosas (tales)  como la difícil tarea de lograr que las empresas se comporten de manera íntegra y que sean más conscientes del impacto de su actividad. Y para ello,  “… he intentado identificar diez grandes temas centrales y ofrecer en cada uno de ellos una primera parte más o menos ortodoxa, en la que describo de forma más teórica el cómo se supone que funciona, y una segunda parte en la que a través de experiencias concretas, intento mostrar el día a día del director de responsabilidad social, el cómo funciona en realidad.” (Pág. 24) Esto es, tras una presentación teórica del aspecto estudiado en cada capítulo se presenta, y a partir de la figura –y de las simpáticas imágenes que acompañan a esta parte- de Amaro Cifuentes, director de Responsabilidad Social, las vivencias correspondientes.

Con el título de Generar complicidades internas, en el capítulo 3,  se nos indica la necesidad que tiene el departamento de RSC de buscar apoyo en el resto de áreas de la empresa para que con sus alianzas pueda alumbrarse el valor que cada uno de ellos aporta, resaltando lo que a veces puede quedar oscuro por falta precisamente no de su existencia, sino de su invisibilidad. (Me encanta el aserto del protagonista Amaro que en esta parte señala: ¡Aquí, todos van a lo suyo, menos yo que voy a lo mío!

De la comunicación de las acciones de responsabilidad social que produce la empresa trata el capítulo 6. La gestión de la comunicación. Qué, cómo, cuándo y dónde comunicar, la empresa son otros de los aspectos tratados. El título de la parte teórica lleva un título esclarecedor: Hay que “Contar una historia, no vender un cuento.”

Un  tema más delicado es el tratado en el capítulo 8. Gestión del error y la crisis, en el que se habla de que los posibles errores de gestión en los que la empresa haya caído deben de tener una atención especial. La conducta preventiva es la mejor estrategia pues disminuirá su ocurrencia, aunque “La realidad es que el enfoque más común no es de anticipación sino el de la reacción. Las mejores prácticas del mercado en materia de RS son producto de un brusco despertar ante una crisis.” 

El libro termina con un Epílogo algo amargo, en el que la autora hace referencia a la falta de una rampa en un edificio con el fin de facilitar el acceso al mismo de las personas discapacitadas y cómo ésa, juzgada sin embargo como muy necesaria, no pudo construirse nunca porque la cuestión: “¿de qué presupuesto habrían de salir los dineros para arreglar esto?”, nunca pudo resolverse… ¡Para meditar con cautela!

El Prólogo es de Ramón Jáuregui, hoy Diputado por el PSOE en el Congreso y uno de sus primeros espadas.

La editorial proporciona sobre la autora, la siguiente nota biográfica: “Esther Trujillo es diplomada en Relaciones Públicas y Publicidad, tiene estudios de Traducción e Interpretación y postgrados en Responsabilidad Corporativa por Harvard Business School y por ESADE-Stanford. En 2012 funda PlanBET Estrategias, microempresa que asesora en estrategias de responsabilidad y relación. Trabajó para Meliá Hotels International y Telefónica S.A. En mayo de 2012 recibe el premio a la mejor directiva de Responsabilidad Social otorgado por Fundación Alares. Es vocal de la junta directiva de UNICEF Madrid; y profesora colaboradora de ESADE, ICADE, Deusto Business School, EOI y otras instituciones docentes.”

Los datos editoriales del libro son estos: •Título: La sociedad que no quería ser anónima • Autora: Esther Trujillo • Editorial: LID Editorial Empresarial • Colección: Acción Empresarial • ISBN: 9788483567272 • Precio: 19,90 euros • Formato en centímetros: 15x22 cm • Encuadernación: Rústica • Número de páginas: 216 • Para más información puede escribirse a: laura.diez@lideditorial.com o bien a beatriz.raso@lideditorial.com o también llamar al teléfono: 91 372 90 03.

Un breve video, resumen de la presentación que tuvo lugar el pasado 14 de febrero de 2013, en la Universidad Pontificia de Comillas y hay un  video en “streaming” de la presentación completa.

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