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Cáritas ha presentado los datos relativos a la Comunidad de Madrid del VIII Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social, que es un relato del momento de incertidumbre que vivimos y que da cuenta de las consecuencias de la crisis en la sociedad madrileña.

El informe viene a certificar que los riesgos relacionados con la vivienda se han convertido en un factor clave en las dinámicas de exclusión social. En la Comunidad de Madrid, la vivienda ha pasado a ocupar el primer lugar como causa generadora de exclusión social, desplazando a las dificultades relacionadas con el empleo.

Algunos de los indicadores más destacados serían los 167.000 hogares en situación de hacinamiento, los 43.000 en un entorno muy degradado y/o en barrio conflictivo, otros 315.000 hogares se quedan por debajo del umbral de la pobreza severa una vez pagados los gastos de la vivienda o tienen deudas relacionadas con el pago de la vivienda y los suministros.

Además, también existen 89.000 hogares se encuentran en situación de vivienda insegura (sin contrato de arrendamiento, bajo la amenaza de la violencia, con notificación de desahucio), casi 220.000 que sufren situaciones de vivienda inadecuada (viviendas que no reúnen las condiciones adecuadas de habitabilidad, hacinamiento, sin acceso a suministros) y 6.300 hogares padecen simultáneamente ambas situaciones de vivienda insegura e inadecuada.

Este informe ha sido elaborado por un equipo de investigación formado por 125 investigadores de 30 universidades y 13 organizaciones de acción e investigación. Las encuestas han sido realizadas por un equipo profesional de más de 350 personas que han entrevistado a una muestra representativa de la población.

Los resultados de esta investigación reflejan que tanto los niveles de integración social como los de exclusión social han mejorado en el conjunto de la población en los últimos cinco años.

Se ha incrementado la sociedad integrada -la de aquellas personas que no tienen dificultades para su supervivencia, la que lleva una vida digna en términos materiales-, pasando de representar el 37% de la población en 2013 al 50% actual. La exclusión social se ha reducido un 25 % entre 2013 y 2018.

A pesar de la positiva evolución durante estos años, 1 millón de personas se encuentra en situación de exclusión social en la Comunidad de Madrid, el 16,2% de la población.

Dentro de ese millón de personas en situación de exclusión social, 490.000 sufren una exclusión severa. Acumulan tantos problemas en la vida diaria, que no tienen oportunidad de construir un proyecto vital mínimamente estructurado.

La vivienda insegura e inadecuada, el desempleo persistente, la precariedad laboral extrema y su invisibilidad para los partidos políticos son algunas de las barreras a las que se enfrentan.

Es especialmente preocupante, entre las personas en exclusión severa, el grupo de 269.000 personas en situación de exclusión social extrema. Son personas cuya principal preocupación es sobrevivir en el día a día y a las que apenas llega ningún mecanismo de protección.

Dentro de la población en situación de integración social, el Informe pone su foco sobre un grupo de 900.000 personas en una situación muy precaria. Aun teniendo en este momento los recursos para poder subsistir en el día a día, serán los primeros en incorporarse al espacio de la exclusión social si se intensifica la desaceleración económica.

Es lo que denominamos la sociedad insegura. Son familias y personas que agotaron su colchón de resistencia en la gran recesión y no han podido reconstruir suficientemente sus mecanismos de seguridad (ahorros, apoyo familiar o social). Sienten debilitar sus lazos con la mayoría social. No se ven como personas excluidas, pero tienen un empleo precario, insuficiente y un futuro incierto.

En la Comunidad de Madrid, la desigualdad entre el 20% más rico y el 20% más pobre es la más alta de España. Si consideramos el conjunto de la población, la tasa de desigualdad sería, después de Andalucía e Islas Baleares, la más elevada de nuestro país. A lo largo de los últimos diez años, la renta media de la población madrileña se ha incrementado un 2 % mientras que los más pobres han visto mermada su renta un 30%. La pobreza severa se ha incrementado en los últimos cinco años un 23%, afectando ya a 243.000 personas.