Inmodiario

El Grupo Vielca, formado por empresas de ingeniería, arquitectura, medioambiente y energías renovables, está realizando el proyecto de construcción de una Iglesia en El Salvador. La futura iglesia se construirá en el Polígono Industrial Don Bosco, promovido por el sacerdote salesiano José María Moratalla a través de la Fundación Educación y Trabajo (EDYTRA).

El polígono acoge a los jóvenes más pobres y vulnerables de la ciudad, con el objetivo de protegerlos frente a las temidas 'maras', grupos organizados de delincuentes de extrema violencia. La apuesta del Padre José María consiste en dar formación a estos jóvenes para que puedan incorporarse a la vida laboral, mediante el aprendizaje de un oficio que les permita trabajar y tener una vida digna. El polígono se ha construido gracias al empuje de este sacerdote, sobre un antiguo vertedero, y actualmente es un centro de formación de reconocido prestigio en todo El Salvador.

Un templo para mil fieles

La Iglesia formará parte del polígono donde ya existe un internado, instalaciones deportivas, pequeñas empresas para que los jóvenes realicen prácticas, aulas para la formación en distintas carreras y donde recientemente se ha incorporado los estudios de música, danza y pintura. El templo tendrá una capacidad para mil plazas, además de la sacristía, despachos, un confesionario, almacén y una capilla para ochenta personas. La construcción de la iglesia está previsto que finalice a principios de 2017.

Vielca Ingenieros lleva trabajando de forma altruista en este proyecto más de un año, además de realizar anualmente una aportación de fondos junto con sus trabajadores. De forma paralela, está desarrollando proyectos de potabilizadoras, abastecimiento, saneamiento y carreteras para mejorar las infraestructuras de El Salvador y reducir las enfermedades producidas por la falta de agua potable.

El Padre Pepe

José María Moratalla Escudero (más conocido como 'Padre Pepe') es toda una institución en El Salvador por la labor que desarrolla. Desde que en 1985 puso pie en esas tierras, ha estado al lado de los asentamientos marginales, viviendo en primera persona el ambiente de necesidad de los más jóvenes. Empezó a trabajar con niños de la calle cuando todavía

no existían las pandillas en el nivel que están ahora. Después, el niño de la calle se convirtió en pandillero y entonces comenzó a trabajar con ellos.

Hasta la fecha, más de dos mil jóvenes (provenientes de pandillas, niños de la calle en riesgo social u otros con medidas cautelares) han recibido formación en los talleres del polígono y, posteriormente, han fundando sus propias pequeñas empresas.

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