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Lérida. El edificio anexo al convento de Santa Clara, propiedad de la Empresa Municipal de Urbanismo (EMU) de Lleida, acogerá la sede de los Castellers y ocho viviendas sociales en un solar que es propiedad de la Empresa Municipal de Urbanismo. Ya se  ha ejecutado la totalidad de la estructura y se están realizando los cerramientos interiores y exteriores.

El alcalde de Lleida, Àngel Ros, acompañado de los tenientes de alcalde Marta Camps, Josep Presseguer y Montse Parra, ha visitado el estado de la actuación que el Ayuntamiento de Lleida, a través de la Empresa Municipal de Urbanismo, adjudicó a la empresa Acsa-Sorigué, por un importe de 1,56 millones de euros.  La rehabilitación del convento de Santa Clara forma parte del Plan de Barrios del Centro Histórico mientras que la promoción de las viviendas sociales es iniciativa de la EMU.

El alcalde ha destacado que este proyecto conlleva la rehabilitación de un espacio catalogado del Centro Histórico que forma parte del patrimonio del barrio, uno de los objetivos de los Plan de Barrios del Centro Histórico. En este sentido, Ros ha remarcado la importancia del proyecto para la dinamización del Centro Histórico, dando usos culturales, residenciales y de mayores.

El convento de Santa Clara es un edificio construido en 1733, catalogado como Bien Cultural de Interés Local en el Catálogo e Inventario de los elementos de interés histórico, artístico y arquitectónico de la ciudad de Lleida. La intervención contempla la construcción de un nuevo edificio, adosado al antiguo convento, de ocho viviendas de protección pública y un local destinado a los Castellers de Lleida situado en la calle Nou esquina Calle Lluís Besa, así como la rehabilitación interior del convento que albergará diversos usos culturales vinculados a entidades cívicas de la ciudad y un centro de día para las personas mayores.

El edificio que albergará las ocho viviendas y la sede de los Castellers de Lleida tiene una superficie construida de 1.457,30 metros cuadrados. Consta de planta semisótano, planta baja y tres plantas piso. La planta baja y semisótano serán de uso de los castellers, como local de ensayo, con un espacio en triple altura para poder hacer castillos. La superficie útil de este espacio es de 423 metros cuadrados.

Además del espacio polivalente de ensayo hay espacios de vestuarios, servicios higiénicos y almacenes. En la planta baja también hay un local municipal-en la esquina entre las Calles Nuevo y Lluís Besa-y el acceso a las escaleras y el ascensor de las viviendas, situados en las plantas superiores. De las ocho viviendas, siete son de 2 dormitorios con una superficie útil de entre 58 y 68 metros cuadrados y uno es de 1 dormitorio con una superficie útil de 44 metros. Las viviendas también disponen de una sala y una cubierta accesible comunitarias.

Este edificio mejora notablemente las condiciones urbanísticas de su emplazamiento ya que aumenta la anchura de la calle Nou y crea un nuevo espacio urbano a su fachada sureste, con acceso a través de unas escaleras desde el Carrer Nou, desde el que se abre un pasaje hacia los antiguos jardines del convento, que se destinarán a uso público en el futuro. También se crea un pasaje elevado de acceso a esta plaza desde la Calle Lluís Besa. Se trata de un edificio que articula tres elementos urbanos de significativa importancia en la trama urbana de este lugar: los jardines de Santa Clara, la plaza de Aurembiaix de Urgel y las Calles Nuevo y La Palma.