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    El Catastro sigue en el punto de mira de las quejas de los contribuyentes, como se ha puesto de manifiesto en la Memoria de Consejo para la Defensa del Contribuyente, cuya edición del ejercicio 2016 se acaba de hacer pública.

    En 2016 los servicios del Consejo dieron trámite a 18.562 quejas y sugerencias de los contribuyentes, un 33% más que en el ejercicio anterior y la cifra más alta de toda la serie histórica. También precisa que el incremento se concentra en las actuaciones de la Agencia Tributaria (13%) y, sobre todo, en las realizadas por la Dirección General del Catastro (70%).

    En los últimos años las quejas de contribuyentes, en relación a las actuaciones del Catastro se ha más que duplicado, coincidiendo con la intensificación del proceso de actualización de valores catastrales en miles de municipios de toda España, con su correspondiente incidencia sobre el pago del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) de millones de ciudadanos, y con otras actuaciones extraordinarias por parte del Ministerio de Hacienda, como el proceso de regularización, que ha permitido aflorar irregularidades en la ficha catastral de más de dos millones de inmuebles.

    Mientras que en 2012 el Defensor del Contribuyente registró 621 quejas relacionadas con la actuación de la Dirección General del Catastro, en 2016 ese número se situó ya en 1.439 después de haber experimentado un incremento superior al 70% respecto al ejercicio anterior.

    De por medio un contexto marcado por los dos fenómenos ya mencionados: el mayor proceso de actualización de valores catastrales vivido por España en dos décadas, que ha permitido actualizar el valor oficial de millones de inmuebles de más de 7.000 municipios, y un plan de regularizaciones para aflorar modificaciones no declaradas en inmuebles que ha forzado más de dos millones de revalorizaciones.

    El informe se limita a trasladar cifras sobre las situaciones que desencadenan estas quejas. Y en esos datos donde se aprecia con claridad que lo que más aumentan son las quejas referidas a procedimientos específicos del Castastro, que incluyen las valoraciones de inmuebles, las revisiones catastrales, el cobro de las tasas de registro o la determinación de la titularidad catastral, es decir, todo lo relacionado con la actualización de los valores legales de los inmuebles.

    Al contrario de lo que ocurre con la Agencia Tributaria, en el caso de las gestiones en el Catastro, el principal motivo de queja de los contribuyentes es el retraso a a la hora de realizar cualquier trámite catastral, por delante incluso de la información y asistencia que reciben del organismo.

    El informe arroja otros datos interesantes, como la leve mejora registrada en la percepción de los contribuyentes sobre el trato que reciben de los funcionarios en las oficinas de la Agencia Tributaria.

    La cifra gruesa de quejas se ha mantenido más o menos en los mismos niveles, pero si antes suponían casi el 6% de las quejas totales ahora ya solo constituyen algo más del 3,5%. Problemas tradicionales como las largas colas a la hora de ser atendidos o el descontento con el aspecto general de las oficinas tributarias han ido desapareciendo progresivamente de las preocupaciones y quejas de los usuarios con el avance de los trámites telemáticos.

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