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Los tres grandes bancos a nivel nacional (Santander, BBVA y CaixaBank) cobran una comisión de mantenimiento por las tarjetas de débito, el instrumento de pago más común en España después del efectivo, de entre 20 y 40 euros, según un estudio del comparador financiero HelpMyCash.com.

Concretamente, la entidad cántabra es la que más cobra por la emisión y el mantenimiento de su tarjeta de débito, aplicando una comisión máxima de 36 euros al año. Por su lado, BBVA y CaixaBank cargan un coste anual de hasta 28 euros a sus clientes por este servicio.

El análisis de esta comisión, realizado sobre 16 entidades presentes en España, revela que de media pagamos 20 euros anuales por estos plásticos. ¿Cómo esquivarla? Hay tres maneras de librarnos de este gasto.

1.Asegúrate de cumplir los requisitos

La mayoría de las entidades no cobran comisiones por las tarjetas de débito si cumplimos a rajatabla las condiciones de la cuenta bancaria asociada, incluidas las entidades citadas más arriba.

Los requisitos más comunes para eliminar las comisiones (no solo por las tarjetas, también por la operativa de la cuenta) son: vincular nuestros ingresos, domiciliar recibos, realizar movimientos con el plástico u operar a través de Internet.

Conociendo al dedillo cuáles son las condiciones de nuestra cuenta, podremos eliminar el pago del coste de la tarjeta de débito. Para conocer estas cláusulas, es tan sencillo como preguntar a nuestra entidad o informarnos a través de Internet.

En el caso de que nuestra cuenta no disponga de la posibilidad de eliminar esta comisión, tenemos dos opciones: cambiar de tipo de cuenta en la misma entidad, o bien decir adiós a nuestro banco.

2.Reemplaza tu entidad por una más moderna

Si nuestro banco no nos brinda alternativas para dejar de pagar costes, una estrategia inteligente es dejar nuestra vieja entidad y sustituirla por una más digital, moderna y con mejores condiciones.

Entidades como EVO Banco, Openbank, ING, Banco Mediolanum e imaginBank no aplican comisiones por la emisión y el mantenimiento de sus tarjetas de débito, tal y como se determina en los libros de tarifas de dichas entidades.

Cambiar de banco, además de ahorrarnos las comisiones de las tarjetas, puede beneficiarnos también en otros aspectos. Las cuentas digitales u online no suelen cobrar costes por la operativa básica, cuentan con ventajas como rentabilidad, regalos o descuentos y suelen ser más transparentes.

3.Negocia unas nuevas condiciones

Si ninguna de las alternativas anteriores nos interesa, todavía nos queda un último as en la manga.

Negociar unas nuevas condiciones con nuestra entidad si contamos con un buen perfil es una de las tácticas más recurrentes. Destacando nuestros puntos fuertes como cliente (años que llevamos en el banco, patrimonio, capacidad de pago en créditos?) podríamos conseguir que el banco acceda a negociar los costes que no nos interese pagar.

Si a la entidad le interesa conservarnos, es muy probable que elimine dichas comisiones. Sin embargo, cabe la posibilidad de que esto no ocurra. En ese caso, debemos sopesar la idea de poner fin a la relación con nuestra entidad de toda la vida.