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Las entidades financieras españolas llevan meses tratando de frenar la sangría que supone que miles de millones de euros depositados por los clientes a plazo fijo puedan buscar otras alternativas más rentables.

Por eso, ante la que se avecina, con el vencimiento de unos 250.000 millones de euros de estas imposiciones entre 2017 y 2018, los bancos se están apresurando a 'vender' a estos ahorradores las bondades que, ante el cambio de ciclo, supone, de nuevo, la inversión inmobiliaria.

Con los tipos en negativo, por la misma cantidad y al mismo plazo, esa rentabilidad se ha reducido en torno a un 60%. Apenas supera el 1%, y solo para productos de captación de clientes y con duración limitada. De ahí que la inversión inmobiliaria se está abriendo paso con fuerza, sabedores las entidades financieras de que, además, esta opción, supondría podrían dar un drástico recorte a sus activos inmobiliarios. Todos saldrían ganando.

Y las tendencias de la sociedad también animan a tomar esta decisión de inversión, con los jóvenes millennials en serias dificultades para comprar, y solo con la opción de alquilar o compartir, y esos ya casi 80 millones de turistas que, en muchos casos, llegan a España con la intención de buscar alternativas más rentables al alojamiento tradicional.

La entrada de los bancos en esta dinámica, de tratar de derivar a los inversores hacia la compra inmobiliaria como vía para obtener una mayor rentabilidad a su patrimonio, no se limita a la simple operación de compra.

A cambio de un precio atractivo, más bajo, las entidades financieras están buscando también que el comprador se ponga en sus manos para llevar a cabo reformas, que pongan en valor los inmuebles y, además, con posterioridad, tratar de gestionar el alquiler de los mismos para poder sacar una rentabilidad del 3% o el 4%.

Los bancos se han dado cuenta de que, si no entran en estas operaciones, al final serán los fondos los que se lo lleven. Dinámicas que entroncan con las previsiones del mercado inmobiliario para 2017, de incremento del 10,5% en el volumen de negocio y de casi un 8% para los precios medios.

Que los ahorradores están adentrándose en el mercado inmobiliario, con intención inversora, queda demostrado con el progresivo aumento de las operaciones al contado. La media nacional establece que, de cada tres ventas, dos se pagan a tocateja y solo una se financia. Una ratio que se incrementa, de 3 a 1, en Castilla-León, Murcia y el norte peninsular.