Escritor y Formador inmobiliario. Arquitecto Técnico. Agente de la Propiedad Inmobiliaria. Correo...
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El nuevo coordinador de IU en Andalucía, Antonio Maíllo, acaba de hacer sus primeras declaraciones en diversos medios. Como puede esperarse sus opiniones están fuertemente sesgadas hacia la izquierda y aunque yo no me siento cómodo entre esas ideas, una de ellas: la creación de una Banca Pública, es a mi juicio, excelente y urgente. Véase las dos respuestas que a las preguntas del periodista BONIFACIO RODRÍGUEZ CAÑIBANO, hace Maíllo.

P.: ¿Dónde está el cumplimiento de acuerdos tan importantes con el PSOE como la creación de una banca pública en Andalucía?

Es un acuerdo programático y es inminente. Confiamos en tener antes de agosto el borrador y que durante este mes se apruebe. Este debate de la banca pública es estratégico porque ahí estará la credibilidad de la voluntad de cambio en el modelo económico. Es una de las razones por las que nosotros hemos entrado en este Gobierno. La banca pública tiene una definición clara de sus objetivos, que están vinculados a la apertura y facilitación del crédito a la pequeña y mediana empresa, a la economía social, a las cooperativas y al mundo de los autónomos. Y digo esto porque ese tejido productivo es el que genera realmente el empleo neto en Andalucía.

P.: ¿Con qué fondos contará la banca pública andaluza?

Ahora mismo hay dos fases. La primera se concretará en los presupuestos de este año con 1.420 millones de euros. En una segunda fase se conseguirá la ficha bancaria para la obtención de recursos exógenos y la potenciación de la financiación de este instrumento financiero.

Maíllo no reinventa con esta propuesta la pólvora, o el agua tibia, o redescubre la rueda, en su usos despectivos habituales, sino que, por el contrario, pone la mano en la llaga  y encuentra la herida: la falta de la Banca Pública deja sin opciones, al que necesita de los servicios bancarios habituales, pues ése tiene que acudir a unas mismas ventanillas: a las de la bancas privada. Y en las que encuentra soluciones similares, grifos secos de crédito por los que caen hilitos de agua de caudal despreciable.

Los tiempos en los que existía en España, antes y durante el anterior régimen autoritario y en los primeros años siguientes a la instauración de la democracia, no están tan lejanos como para que no podamos recordar la inmensa labor que realizó la Banca Pública, a través de entidades tales como: el Banco de Crédito Agrícola, el Banco de Crédito Industrial, la Caja Central de Crédito Marítimo y Pesquero, La Caja Postal, El Banco Exterior de España, etc. 

Todas estas entidades, tan útiles para España, desaparecieron por decisión de poderes conocidos  y  algunos otros menos visibles.

Pero… ¿Por qué, si resultaban de valor para muchos españoles que podían así acudir, además de a los bancos privados, a los del Estado, éstos se eliminaron? ¿Por qué se quiso suprimir la evidente competencia que lo público ejercía sobre lo privado? ¿Por qué esta dejación del Poder Político a favor del Poder del Capital, o lo que es lo mismo, del interés general de todos los españoles, a favor de unos pocos -los propietarios de las empresas particulares que son los bancos privados?

A mí no me cabe la menor duda:

a)      Está claro: su privatización se produjo por considerar -los poderes políticos de la época y los poderes del capital en España, “todos juntos en unión- que “el sistema financiero privado era capaz de atender toda la demanda de crédito de la sociedad española.”

b)      Está oscuro: llevamos años en los que “la demanda de crédito de la sociedad española no puede ser satisfecha por el  sistema financiero privado”. Así que, si la primera decisión -la de la privatización- hubiese sido tomada tan solo por el interés general de los españoles ¿no sería justo y necesario ahora, tras hacerse evidente que esa hipótesis,en las actuales circunstancias,  es falsa, volver a la situación anterior?

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