Inmodiario

Un día tras otro, desde dentro y desde fuera de España, se nos comenta que ya estamos en el punto de inflexión, que todo a partir de ahora va a empezar a crecer sin freno, y que en dos o tres años la economía volverá a crecer, lo mismo que muchos, los mismos, ya nos comentaban precisamente hace dos o tres años. Ojalá, y que todos lo veamos.

Pero, mientras llegan esas buenas noticias, la realidad sigue empeñada en enturbiar esa panorámica. Se nos dice que España se está endeudando a un precio inferior. Es cierto, ya no lo hace al 5%, pero lo sigue haciendo al altísimo 4%, de ahí que la deuda pública ya supere el PIB y su coste siga creciendo.

Se nos decía en verano que el empleo ya estaba dando síntomas de crecimiento, pero se acabó la campaña estival y muchos volvieron al paro. Y es verdad que se está conteniendo, pero también son muchos los que dejan de apuntarse en las oficinas, los que se han ido al extranjero y los que ya no cobran nada. Y los que siguen siendo privilegiados de contar con un trabajo cada vez cobran menos, y menos que van a cobrar en los próximos años.

Y, claro, como consecuencia de todo esto, de que la situación económica siga siendo paupérrima, un dato que no deja lugar dudas, como es el de que cada mes hay más empresarios y particulares que dejan de pagar los créditos.

Tras los datos de morosidad de septiembre, son ya casi 188.000 millones de euros que las entidades financieras tienen problemas para cobrar, lo que permite avanzar que serán más de 200.000 millones cuando el mes que viene acabe 2013. Cada  vez más impagos y cada vez menos crédito, que deja la situación prácticamente similar a la existente en el verano de 2012, antes de que desde Bruselas nos dieran la línea de ayuda de 41.000 millones.  

Un incremento de la morosidad que se debe a la situación económica y al elevado desempleo, pero también al efecto de las reclasificaciones crediticias exigidas por el Banco de España a las entidades financieras.

La cartera crediticia conjunta de todas las entidades financieras se redujo en septiembre hasta 1,481 billones de euros, por debajo de los 1,490 billones de agosto; se trata su tasa más baja desde finales de 2006, por efecto del paulatino desapalancamiento de empresas y familias, de la escasa demanda de financiación por la aún precaria situación económica y de lo que muchos expertos ven como escasa oferta por parte de las entidades.

Respecto a septiembre de 2012, el volumen de créditos morosos, que se consideran así después de tres meses consecutivos de impago, ha aumentado en 5.604 millones de euros, ya que entonces sumaban 182.226 millones de euros y el porcentaje de mora se encontraba en el 10,71 %. La mora de los establecimientos financieros de crédito (EFC) -entidades que principalmente conceden financiación para comprar automóviles, muebles, televisores y otros bienes de consumo- batió su propio récord y alcanzó por primera vez el 11,64 %. El volumen de créditos dudosos alcanzó 4.116 millones de euros, por encima de los 4.020 millones de agosto.

En el último año, la tasa de morosidad de los EFC ha subido casi dos puntos porcentuales, pues hace un año, en agosto de 2012, era del 9,71 %. Aunque el Banco de España no desglosa las tasas de morosidad según el tipo de entidades, con excepción de los EFC, sin contar con ellas, bancos, cajas y cooperativas registraron un volumen de créditos dudosos de 182.206 millones de euros, 6.877 millones de euros más que en agosto.

La cartera crediticia de estos tres tipos de entidades era de 1,427 billones de euros a cierre de agosto, también por debajo de los 1,433 billones de julio. Esto arroja una tasa de mora del 12,77 %, por encima de la del conjunto de las entidades -incluidas las EFC-, ya que suele superarlas ligeramente por la mayor estabilidad en la evolución de la mora de estos últimos.