Inmodiario

Los inversores, sabedores de los problemas financieros por los que atraviesa el grupo hotelero Silken, han puesto el ojo en algunos de los establecimientos más rentables de la cadena, como el Diagonal 22@ de Barcelona, pero el asunto no va a ser fácil.

Un juzgado mercantil de Vitoria acaba de declarar el concurso voluntario de Numerus Clausus, cabecera del conglomerado hotelero, constructor e inmobiliario Urvasco, con unas deudas de 700 millones de euros.

Una quiebra que se deriva del concurso necesario que el fondo de inversión hotelero Carey Value Added promovió el año pasado contra las filiales Grupo Urvasco y Grupo Hotelero Urvasco, por una deuda impagada de 69 millones.

Desde entonces, Silken ya ha perdido la titularidad o la gestión del Gran Domine, de Bilbao, y del Silken Málaga, y en breve también cambiará de manos el Ciudad Gijón.

Junto a Numerus Clausus, la mayoría del capital de Silken está en manos de la sociedad Escampa, firma directamente responsable de activos de notable valor como Silken Sant Jordi, en la Ciudad Condal.

Además de la diferente situación financiera entre los principales accionistas de Silken, otro problema sobrevuela la venta del hotel Diagonal 22@ por el que se han interesado varios fondos de inversión.

Además del precio barajado, que ha aumentado ligeramente hasta los 50 millones de euros por la moratoria para construir nuevos establecimientos acordada por el Ayuntamiento que preside Ada Colau, existe el inconveniente de que la gestora que explota el hotel, con una deuda de casi 120 millones de euros, se niega a ceder la gestión.

Junto a establecimientos rentables, la cadena Silken tiene en su cartera otros que no lo son tanto, o directamente dan pérdidas de manera sistemática y vienen lastrando la cuenta de resultados del grupo desde hace años, como ocurre con el Puerta de América, en Madrid, cuyo emplazamiento a la entrada a la capital por la A-2 siempre fue puesto en entredicho.

Inicialmente, Silken Hoteles era una operadora que controlaba el empresario alavés Antón Iraculis. El industrial, al frente del Grupo Urvasco, controlaba el 93% de la división hotelera del grupo.

Pero, a medida que acumulaba obligaciones y procedimientos concursales, el holding fue cediendo activos y deuda, que finalmente cayó en manos de Bank of America Merril Lynch, y que ahora vuelve a estar en el mercado.