Editor de InmoDiario.
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Valladolid. La Cámara de Contratistas de Castilla y León ha acogido esta mañana una jornada en la que se ha profundizado en la Reforma Laboral y en sus incidencias en el sector de la construcción, en la que han participado 40 empresas asociadas.

El 16 de junio de 2010, el Consejo de Ministros aprobó el Real Decreto-Ley de Medidas Urgentes para la Reforma del Mercado de Trabajo, y fue el pasado 18 de junio con carácter general, cuando la Reforma Laboral entró en vigor.

El ponente de este seminario ha sido el abogado especializado en Derecho Laboral y Relaciones Laborales, Eduardo Ortega, quien ha explicado que estas medidas han sido aprobadas tras la carencia de acuerdo con los agentes sociales -patronal y sindicatos- y serán tramitadas como Proyecto de Ley por la vía de urgencia para dotar de seguridad jurídica al nuevo marco regulador, “si bien todo parece indicar que el Decreto Ley sufrirá diversas modificaciones, por lo que solo cabe esperar que los cambios no generen problemas con los periodos transitorios de aplicación y no tenga el efecto contrario, la inseguridad jurídica que se puede crear”, ha matizado Ortega.

Según el ponente, ello va a significar un problema común para las empresas, trabajadores y profesionales del mundo del derecho para determinar el régimen transitorio de la norma aplicable, “no tanto en el sentido teórico, sino en el práctico y de inseguridad jurídica”.

En la jornada ha quedado claro que el nuevo marco normativo no ha dejado indiferente a nadie, “los sindicatos porque entienden que la reforma laboral va en perjuicio de los derechos de los trabajadores al abaratarse el despido y la patronal porque la reforma se ha quedado a medio camino”, ha declarado Eduardo Ortega.

En este sentido, el abogado ha determinado que la crisis global es económica y financiera, y en España, además, se ve acrecentada por una crisis estructural de carácter productivo. Por ello que la reforma se centra en tres objetivos principales.

Objetivos

El primero en la reducción de la dualidad del mercado laboral, con el fin de impulsar el empleo estable y minimizar la temporalidad.

Así, la restricción del contrato temporal puede tener efectos contrarios a los objetivos pretendidos de la reforma laboral a corto plazo. “Se trata de crear empleo, no de destruirlo y, la referida restricción a corto y medio plazo puede tener efectos nocivos”, ha comentado Ortega.

Además, ha apuntado que “el impulso del empleo estable –indefinido- ha de crear confianza en el trabajador, en el consumidor final a fin de cuentas. Se trata de una apuesta de medio y largo plazo. La reforma no esta pensada a un corto plazo, a pesar de las bonificaciones en la seguridad social”.

Sin embargo para el sector de la construcción, habituado al contrato fijo de obra por ser este el más adecuado en la mayoría de las ocasiones, es un arma de doble filo. “Si el plazo de duración del contrato para obra o servicio determinado solo puede tener una duración máxima de tres años ampliable a cuatro por convenio colectivo, ¿qué pasará en aquellas grandes obras de infraestructura cuya duración supera ampliamente los cuatro años?”, se ha preguntado el ponente.

El segundo objetivo de esta Reforma Laboral es dotar de instrumentos de flexibilidad interna a las empresas para que sean más competitivas y productivas. Una de las novedades en este punto, ha apuntado Ortega, “es el levantamiento del veto a las empresas de trabajo temporal para que puedan operar en el sector público y para operar en obras de construcción, trabajos de minería a cielo abierto y de interior, entre otras labores”.

Finalmente, se contempla aumentar el acceso al empleo, en especial de jóvenes y de determinados sectores castigados por la crisis y “se ampliarán sustantivamente los contratos formativos y de prácticas”, ha concluido Eduardo Ortega.