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Los contratos son acuerdos entre partes que permiten establecer unas cláusulas, que se deberán cumplir, para así, evitar problemas y conflictos en un futuro. Los contratos de alquiler están regulados por la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), y se recomienda que se realicen por escrito, para así, asegurar que todas las partes cumplen con lo acordado.

Actualmente, con la aparición de internet, podemos encontrar muchos modelos de contratos de alquiler en la red. Esto puede suponer un problema, porque ya no se ve la necesidad de pedir la redacción de un contrato, sino que muchos propietarios optan por sacar su propio modelo de internet. No obstante, siempre es mejor pedir que nos redacten el contrato por una serie de razones:

Es por esto, que debemos estar alerta y leer atentamente cada una de las cláusulas que aparezcan en el contrato, para así, evitar problemas en un futuro. Algunas de las cláusulas abusivas o ilegales que puede haber en los contratos de alquiler pueden ser:

Hay veces en las que el propietario, en vez de realizar contratos de doce meses tal y como establece la ley, realiza contratos de once meses. De esta manera, el propietario puede evitar que en el alquiler se le apliquen las leyes de arrendamiento de vivienda, porque al tratarse de un alquiler de once meses, se considera que es un alquiler por temporada. No obstante, para que un contrato de alquiler sea de temporada, se tiene que justificar que el inquilino tiene otra vivienda habitual, y que solo alquila ésta por motivos de trabajo, traslado temporal, estudios, etc.

Es ilegal que el propietario exija que el inquilino le pague más de un mes de la renta por adelantado, ya que según la LAU, los pagos del alquiler son mensuales.

Con la reforma de la LAU en 2013 el inquilino tiene derecho a desistir del contrato una vez transcurridos los primeros seis meses después de haber firmado el contrato, siempre y cuando avise al propietario con 30 días de antelación.

Mientras el piso esté alquilado, el propietario no tiene derecho a entrar en la vivienda con la excusa de revisar en qué estado se encuentra el inmueble. Solo podría entrar en la vivienda con el consentimiento de los inquilinos o con una orden judicial.

El propietario es el encargado de pagar los gastos judiciales derivados del contrato, por tanto, será ilegal hacerlos pagar al inquilino.

Las reparaciones siempre irán a cargo del propietario, sobre todo cuando se trate de mejoras para asegurar la habitabilidad de la vivienda. El inquilino solo estará obligado a pagar aquellas reparaciones causadas por el desgaste a consecuencia del uso de la vivienda, o daños causados por el propio inquilino.