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Recientemente Íñigo Méndez de Vigo, el ministro español de Educación, Cultura y Deporte, ha propuesto multiplicar por diez el presupuesto del Programa Erasmus para el periodo comprendido entre 2020 y 2027. El objetivo de la iniciativa es fomentar la participación de más estudiantes en este programa académico, que acaba de celebrar 30 años y ya se extiende a 33 países europeos y a 157 países del resto del mundo.

En la actualidad el programa Erasmus+, que es como se llama desde 2014 este proyecto de movilidad estudiantil, cuenta con un presupuesto de 14.700 millones de euros, un 40 % más que en la etapa anterior. Puede parecer una suma importante, pero no lo es tanto si tenemos en cuenta que este dinero se tiene que repartir entre los seis años de vigencia del programa (de 2014 a 2020) y entre los cuatro millones de jóvenes europeos a los que aspira a llegar.

El resultado es que las ayudas que reciben los estudiantes no cubren en la mayoría de los casos los importantes gastos que implica marcharse a estudiar durante varios meses a otro país. Estas ayudas están sujetas al cumplimiento de diversos requisitos y varían considerablemente en función del ciclo educativo, el país de destino y la institución que las concede. Para tener una referencia, en el curso actual la beca máxima que el Ministerio de Educación español concede a un alumno que se vaya de Erasmus oscila entre los 200 y los 400 euros al mes.

¿Cuánto cuesta irse de Erasmus?

Por si fuera poco, el importe de las ayudas no siempre se abona cuando se necesita, sino que a menudo los alumnos Erasmus deben esperar meses hasta recibir toda la financiación concedida. Esto ha dado origen a un dicho muy popular entre los estudiantes internacionales, que dice que "los Erasmus son los padres", porque son quienes corren con la mayoría de los gastos. Según una encuesta realizada por HousErasmus+, el 25 % de los estudiantes pide dinero a la familia y el 22 % consume sus propios ahorros durante su estancia en el extranjero.

Los gastos que deben soportar las familias de los estudiantes internacionales son considerables: al coste de la matrícula para el curso académico, hay que sumarle los billetes de avión, el alojamiento, la comida, los libros de texto, el transporte, el dinero de bolsillo, etc.

El importe total puede variar considerablemente en función de factores como el país elegido para estudiar, si el estudiante viaja a casa o su familia viene a verle durante la estancia (por ejemplo en Navidad) o los servicios que están incluidos en el alojamiento (como las comidas, lavandería, acceso a Internet, etc.). Para hacerse una idea aproximada, según diversos estudios el coste medio de una estancia académica en el extranjero ronda los 1.000 euros al mes.

Una media de 438,88 euros al mes en alojamiento

El alojamiento es sin duda la partida más importante en el presupuesto de un estudiante de Erasmus y también varía considerablemente en función de la modalidad de vivienda que haya elegido: residencia de estudiantes, piso compartido, apartamento o estudio independiente…

Por ejemplo, alquilar una habitación, que es la opción que elige el 75 % de los estudiantes extranjeros que visitan España, cuesta una media de 438,88 euros de acuerdo con los datos recopilados por la plataforma especializada en alquiler para estudiantes HousingAnywhere.

En las grandes capitales, el importe del alquiler se dispara hasta los 543 euros al mes en el caso de Barcelona o los 526 euros al mes en el caso de Madrid; mientras que en ciudades más pequeñas se pueden encontrar alojamientos para estudiantes considerablemente más asequibles, como los 274 euros de media que se pagan en Valencia, los 246 euros de Murcia o los 250 euros de Granada, de acuerdo con la información recogida por esta plataforma.

En muchos casos, los estudiantes extranjeros sufren las dificultades adicionales que implica encontrar un alojamiento para estancias cortas en una ciudad que no conocen y además, a menudo, sin dominar totalmente el idioma. De acuerdo con los datos de HousErasmus+, el 45 % de los estudiantes internacionales ha tenido dificultades para encontrar alojamiento en el país de destino y el 39 % ha acabado pagando más de lo que tenía previsto por la vivienda.

Cómo evitar pagar de más por el alojamiento

Para evitar este tipo de inconvenientes, es recomendable que los alumnos Erasmus y otros estudiantes que quieran realizar una estancia en el extranjero empiecen a buscar alojamiento con antelación y se aseguren de reservar antes de viajar al país en que van a estudiar. En caso contrario, no tendrán más remedio que aceptar los precios y condiciones que les ofrezcan.

En este sentido, las plataformas de alquiler para estudiantes se están convirtiendo en una herramienta cada vez más popular entre los estudiantes internacionales: con solo unos clics, permiten comparar una amplia variedad de opciones de alojamiento (por ejemplo HousingAnywhere ofrece en estos momentos más de 55.000 alojamientos en 500 ciudades de 50 países de todo el mundo), pactar las condiciones del alquiler directamente con los propietarios y contratar su alojamiento en el portal para evitar imprevistos cuando lleguen a su destino.

Además, estas plataformas incluyen un sistema de valoración de los inquilinos y caseros que genera mayor confianza y previene los abusos. Conviene recordar que, según la investigación realizada por HousErasmus+, el 17 % de los estudiantes extranjeros han experimentado algún tipo de discriminación al alquilar un alojamiento y el 12 % han sido víctimas de una estafa.

El uso de las nuevas tecnologías puede evitar muchos de estos problemas y ofrece a los estudiantes extranjeros un fácil acceso a alojamientos de calidad con precios asequibles, para que el dinero no se convierta en una barrera a la hora de ampliar sus horizontes académicos.

Remitido por Niels Van Deuren, fundador y CEO de HousingAnywhere