Inmodiario

Son tres kilómetros de largo y apenas uno de ancho. Menos de 140 hectáreas, las que mide S'Espalmador, la isla privada protegida que, cuando baja la marea, queda unida con Formentera, y que ahora se vende por 18 millones de euros.

Su costa es acantilada, exceptuando una cala al sur y otra, más pequeña, al noroeste, que, por estar protegida por un pequeño islote, la Illa de Sa Torreta, constituye un lugar ideal para el refugio de embarcaciones.

El islote forma parte del Parque Natural de Ses Salines y de la reserva marina de Los Freus de Ibiza y Formentera, internacionalmente conocida por su laguna de barro, a la que muchos turistas acuden cada año a darse baños de lodo pese a que está totalmente prohibido por los problemas medioambientales que genera en el entorno.

Todo un paraíso que sus propietarios, el arquitecto catalán Norman Cinnamond y su hermana, negocian para que pase a ser titularidad pública, si finalmente llegan a buen puerto las conservaciones que mantienen con las autoridades del Gobierno balear. La familia Cinnamond es propietaria del islote desde 1932, cuando el abuelo de los actuales propietarios pagó algo más de 42.000 pesetas.

En principio, la idea es que el traspaso se produzca a manos públicas, pero ni el Consell de Formentera ni el Ejecutivo balear están en condiciones de afrontar tamaño desembolso, por lo que se baraja la posibilidad de acudir al Gobierno central -que esté en funciones no ayuda mucho - o a las autoridades comunitarias, para buscar una fórmula que permita abordar la operación.

No obstante, aunque la opción pública es la preferida por los vendedores, no existe impedimento alguno para que se venda a un inversor privado. Y, desde las propias autoridades insulares, ya se ha lanzado un aviso para navegantes, en el sentido de que la protección medioambiental restrictiva que pesa sobre el islote, amparada tanto por la normativa estatal como por la autonómica, prohíbe la construcción de edificio alguno.

El proceso de venta se ha visto salpicado por un incidente acaecido en el islote hace un par de semanas, cuando una bengala lanzada desde un yate fondeado cerca de la isla provocó que se quemara casi una hectárea de este espacio natural.

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