Inmodiario

Con el anuncio, en la última campaña masiva de venta de viviendas, de que los descuentos llegan, en algunos casos, al 60% sobre el valor contable, la Sareb está reconociendo implícitamente que ese precio está por debajo del que pagó a las cajas de ahorros en 2012, con un descuento medio de 54%.

Lo hace el banco malo presidido Jaime Echegoyen ante los resultados de las primeras tasaciones de activos obligadas para cumplir con las normas contables fijadas por el Banco de España, y adelantándose de esa manera a la cruda realidad que se va a imponer con estas nuevas valoraciones.

Es la primera vez que esta situación se da. Hasta ahora, la estrategia pasaba por tratar de vender las viviendas por encima del precio de mercado, pero los resultados cada vez eran menores.

Se pretendía preservar el plan de negocio de cara a amortizar los más de 40.000 millones de euros que todavía adeuda, y que avala el Estado, y hasta dar beneficios a sus accionistas, el propio Estado, a través del Frob, todos los bancos, menos el BBVA, y las principales empresas eléctricas y aseguradoras.

Pero ya no. Esa nueva norma impuesta por el Banco de España obligará a vender viviendas por debajo de 45.000 euros, el precio mínimo del que hasta ahora no se podía para no vender por debajo del precio de transferencia en 2012.

En esta nueva campaña masiva de ventas, la Sareb ofrece 1.500 viviendas, otras tantas plazas de garaje, 40 locales comerciales y 100 trasteros, por un valor nominal de 200 millones de euros.

Y lo hace, junto a la que se lleva a cabo desde hace varias semanas para vender 134 parcelas, con el objetivo de recuperar ese 10% menos de cifra de negocio que la sociedad registraba al finalizar el primer semestre de 2015, periodo en el que tan solo logró vender poco más de 5.300 inmuebles.

En la página web habilitada para esta nueva campaña promocional, se puede comprobar cómo existen varios pisos por debajo de ese umbral de 45.000 euros. El más barato, por 24.000 euros, se localiza en el municipio conquense de Tarancón. Y en Cataluña, el más asequible, por 39.000 euros, se ubica en la localidad ilerdense de Alcarràs.