Inmodiario

Madrid. Decía el otro día la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, que no dimitía por la gestión de la crisis de Madrid Arena –con su polémica escapada a Portugal en el Puente de Todos los Santos tras el fallecimiento de cuatro niñas–, pero la verdad es que, al margen del desgraciado accidente, su tránsito por la alcaldía está resultando, como muchos aventuraban, de lo más accidentada.

Es cierto que su antecesor en el cargo, el actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, le dejó la caja a cero y con una deuda de 6.500 millones. Pero es que, además, no le sale nada.

Un ejemplo, el negocio urbanístico planteado con las ventas de la sede de Urbanismo, en la calle Guatemala, y del Edificio Apot, cuyo titular es la empresa pública Madrid Espacios y Congresos. Se había previsto ingresar por ellos 110 millones de euros en este ejercicio, y de  momento no se ha ingresado ni uno.

Es más, en estos días se ha iniciado la mudanza de mobiliario y enseres desde la sede de Urbanismo a APOT, y los funcionarios lo harán a partir de enero. Un traslado que formaba parte de la jugada. Se ingresaban esos más de cien millones por la venta de esos edificios y Urbanismo pagaba 42 millones de euros durante los próximos diez años por el alquiler del inmueble situado en el Campo de las Naciones.

Pero nada ha salido como se preveía. Curiosamente, las cosas se empezaron a torcer el pasado mes de mayo cuando Bankia tuvo que ser intervenida por el Estado por sus más de 20.000 millones de agujero financiero. Y lo fue casi de manera simultánea a las negociaciones que estaban a punto de concluir para que la inmobiliaria Hermanos Revilla, controlada por Realia, adquiriera el Edificio APOT por unos 35 millones de euros. Pero todo se fue al traste. Bankia y FCC son los dos únicos accionistas de Realia.

La evidencia de que aquella operación quedó descartada se pudo comprobar el pasado mes de septiembre cuando Madrid Espacios y Congresos volvía a ofrecer el inmueble. Lo hizo por un precio de 45,86 millones de euros. Nadie se interesó por él.

Y lo mismo ha sucedido con la venta de la sede de Urbanismo. Tampoco nadie ha querido poner los casi 70 millones pedidos por el Ayuntamiento. Así que, solo los chinos del banco ICBC, tras rebajar el precio en diez millones sobre la oferta inicial, van a alegrar, cuando hagan efectivo 21,8 millones, esas paupérrimas arcas municipales.