Inmodiario

El presidente de Quabit, Félix Abánades, sigue moviendo fichas, casi de manera permanente, desde que la inmobiliaria logró evitar el concurso de acreedores, y que su constructora, Rayet, lograra superar la quiebra.

El último movimiento ha sido la venta de 50 millones de acciones de la promotora a la sociedad Retablo Inversiones, de la que es único propietario. Seguidamente, el consejo que preside convocaba la junta ordinaria de accionistas para el próximo 14 de abril, en la que se someterá a votación la aprobación de un contra-split, la agrupación de acciones, en proporción de 1 acción nueva por cada 50 antiguas, y modificación del valor nominal de la acción dejándolo fijado en 50 céntimos por cada acción nueva.

También deberá aprobar la junta sendas ampliaciones de capital. Una, por un importe nominal de 1,26 millones con cargo a reservas, mediante la emisión de 2,52 millones de acciones nuevas por 50 céntimos de valor nominal.

Sin prima de emisión, de la misma clase y serie que las que estarán en circulación, que serán atribuidas gratuitamente a los accionistas, íntegramente liberadas y desembolsadas con cargo a reservas de libre disposición de la empresa. Se entregarán a los accionistas en proporción de 1 acción por cada 20 acciones existentes de su titularidad.

La otra ampliación propuesta será por un nominal de 10 millones de euros, mediante la emisión de un máximo de 20 millones de acciones a 50 céntimos cada una. De la misma clase y serie que las que estarán en circulación asumiendo la previa ejecución del contra-split inicialmente planteado.

Con reconocimiento del derecho de suscripción preferente, se emitirán las acciones por un mínimo de 2,5 euros, a razón de 2 euros de prima de emisión por cada 0,50 euros de valor. En caso de no aprobarse el citado contra-split serían equivalentes a 0,05 euros, entre valor nominal y prima de emisión, a razón de 0,04 euros de prima de emisión por 0,01 euros de valor nominal.

Movimientos que se producen días después de que Quabit presentara sus cuentas al cierre del ejercicio 2015, con informe de auditoría incluido en el que se vierten incertidumbres sobre la consecución de los objetivos proyectados en su plan estratégico 2016-2020.

Ernst & Young llama la atención sobre el hecho de que las valoraciones realizadas por expertos independientes (Knight Frank, en concreto), para cuantificar el valor de los activos de Quabit, se basen en estimaciones de flujo de caja futuro, rentabilidades esperadas y otras variables.

Las consideraciones realizadas por la propia compañía vienen a dar la razón a las dudas que deja caer al auditor. Así ocurre, por ejemplo, en la contabilización del inmovilizado intangible, básicamente correspondiente a los derechos de Quabit como agente urbanizador en Iriepal, un nuevo barrio de Guadalajara.

Hasta 2014, la inmobiliaria tenía contabilizados esos derechos por casi 17 millones de euros, pero en 2015 se ha visto obligada a reconocer deterioros de casi 6 millones. La propia promotora presidida por Félix Abánades explica el porqué.

"En la actualidad se están ocasionando retrasos en los planeamientos y no se han producido avances durante el año 2015, lo que dificulta que puedan iniciarse las obras de urbanización en un medio plazo". Una razón que apunta a que tampoco en 2016 vaya a cambiar las cosas, de manera que sería necesario reconocer nuevos deterioros.

Las existencias también se ponen en entredicho. Al cierre de 2015, algo más de la mitad de estas existencias, valoradas en 122 millones de euros, tienen constituidas garantías hipotecarias. Las que servirán para hacer frente a la deuda bancaria y al importe de lo que adeuda a la Hacienda Pública.

En este sentido, en 2016, la inmobiliaria ya cuenta con entregar activos a las entidades financieras para atender vencimientos de deuda por un importe de casi 47 millones de euros, lo que implicará un nuevo recorte del valor neto de las existencias, similar al contabilizado en 2015, de 22 millones menos que el registrado en 2014.