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TIANJIN (CHINA), 23 Oct. (De la corresponsal de EUROPA PRESS, Débora Altit).    Más de 60 empresas españolas se dan cita, hoy y mañana, en un nuevo foro de inversión y cooperación con China que contó en su inauguración con la presencia del ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, y en el que se ha apostado por impulsar la tecnología española con mayores posibilidades en el sector.

   "España no puede parar, tenemos que seguir buscando mayores oportunidades en el exterior y Tianjin es una de ellas", aseguró Sebastián a la prensa. El ministro defendió el aumento de la presencia comercial y la venta de productos españoles para reducir el déficit comercial de nuestro país con el gigante asiático.

   El interés de China por invertir en el exterior, el debilitamiento del euro frente al yuan y ciertos factores, como la nueva regulación española en el sector de las placas solares (que extremará las condiciones y hará que China no pueda exportar a España tantos paneles como hasta ahora) componen la principal batería de medidas expuestas por Sebastián para reducir el desequilibrio en la balanza comercial.

   "Están muy interesados en energías renovables, desalinización, empresas de servicios informáticos, de control aéreo y tráfico rodado y el sector alimentario", agregó.

   Un repaso por el foro, en el que se ha anunciado una presencia de 300 empresas chinas y 63 empresas españolas, muestra, no obstante, una fuerte presencia de empresas institucionales o relacionadas con la oferta de servicios a empresas españolas que intentan desarrollarse en el país (como bancos, consultoras, o despachos de abogados).

   Tan sólo una veintena persiguen la búsqueda real de nuevos negocios y la gran mayoría ya cuentan con años de experiencia en China, con la excepción de la compañía de colchones y somieres Pikolín, que participa por primera vez en un encuentro con empresarios chinos y viene a Tianjin, según su responsable a "tantear" el terreno.

   Y varios asistentes consultados por Europa Press señalaron que el "empacho" de foros organizados por España en China (se están celebrando anualmente, mientras que en otros países tienen lugar cada dos o tres años), tampoco favorece la capacidad de convocatoria.

   "Esto es muy institucional. Es cierto que en China es un factor muy importante, ya que la vida política facilita nuestro trabajo, pero para la empresa en sí tiene poco resultado directo, luego cada una tendrá que buscarse su hueco", señaló Óscar Urdangarín, del Grupo Danobat, principal fabricante español de máquina herramienta, y presente en China desde hace 16 años.

   Urdangarín resaltó el importante problema de imagen de marca que tiene España en China. "España se asocia a toros y fútbol, Alemania a tecnología y precisión. Aunque el producto de los alemanes sea peor, ya de partida tienen mucho ganado". Y recomendó buscar con "imaginación" mejorar esta imagen, "como con el centro de formación profesional que tenemos en Tianjin desde hace cino años, que contó con donación española", dijo.

OPCIONES RELATIVAS

   Las opciones reales de negocio en China de los sectores por los que apostaba Sebastián son, por otro lado y según los propios implicados, relativas.

   "La tecnología que ofrece España no es útil aquí. En el sector de tratamiento de aguas España ha llegado cuando ya había empresas de Francia, Dinamarca o Alemania establecidas aquí y enfocadas a China desde hace años. Y la desalinización no resulta atractiva por motivos geográficos: en el Norte el agua es de muy mala calidad, y en el Sur, donde el agua es mejor, llueve y tienen suficientes recursos hídricos", comentó a Europa Press Susanna Floth, directora para Asia-Pacífico de la empresa de gestión de aguas Aqualia.

   Floth, que reconoció que el principal motivo de su asistencia al foro es contactar con proveedores, más que hacer negocios ("no tenemos verdaderas esperanzas", indicó), señaló también que otra de los principales trabas con las que se encuentran empresas como la suya es el constante cambio de la regulación y de las autoridades, con las que hay que negociar los acuerdos.

   "La gestión del agua depende del Gobierno. Pero aquí un alcalde toma una decisión y el siguiente no la respeta. Un contrato, un compromiso, no quieren decir lo mismo aquí que en Europa".