Editor de InmoDiario.
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MADRID, 14 Oct.    El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición, Mariano Rajoy, acordaron hoy crear una mesa para abordar reformas estructurales en la economía española, y convocar el Pacto de Toledo en un plazo de 15 días "para que empiece a trabajar con urgencia" en una nueva etapa de la Seguridad Social y el sistema de pensiones. "Son temas de país, de interés colectivo, para trabajar desde hoy por el interés del mañana", manifestó Zapatero tras reunirse, durante una hora y media, con el presidente del PP.

   El jefe del Ejecutivo calificó de "útil y positiva" la entrevista y dijo haber visto una actitud "bastante receptiva" del jefe de la oposición ante los dos decretos-ley de medidas financieras que se someterán a convalidación parlamentaria el próximo lunes, aunque no adelantó cuál será el voto del PP -- "por el PP habla el señor Rajoy, imagínese usted", ironizó--.

   Para recabar su apoyo, Zapatero se comprometió a informar al PP sobre los decretos que desarrollen estas medidas antes de que se aprueben y, en segundo lugar, estuvo de acuerdo en conceder "un papel de gestión" al Banco de España, y no sólo al Tesoro, en el fondo de hasta 50.000 millones de euros que se destinará a comprar activos bancarios.

   El presidente incidió en que para él es muy importante que estas medidas tengan "el mayor apoyo parlamentario". "Compartimos que estamos ante una acción muy excepcional que, aunque sea compartida por todos los países, ha de hacerse con todas las garantías, todo el control y la transparencia, máxime cuando hablamos de un volumen recursos públicos tan importante", manifestó.

   Además, garantizó que el Gobierno "va a estimular" que los recursos que se presten a las entidades financieras "sean lo más útiles posibles" a las empresas y los ciudadanos, y adelantó que en un futuro presentará medidas en ese sentido.

RAJOY NO HA ABIERTO "NI UNA RENDIJA" SOBRE EL PRESUPUESTO

   No obstante, Zapatero y Rajoy no acercaron posiciones en lo relativo a los Presupuestos Generales del Estado (PGE). "En otros temas sí, pero en éste no ha abierto ni una rendija" a la posibilidad de un apoyo a los Presupuestos, explicó el jefe del Gobierno. Además, aunque dijo entender que "es tradición" que el principal partido de la oposición presente una enmienda a la totalidad a los PGE, opinó que en esta situación económica "el PP debería haber hecho una valoración sobre si convenía o no apoyar".

   En este sentido, emplazó al PP a precisar, si quiere un presupuesto con menos gasto, "qué partidas reduciría, porque decir reducir el gasto no es decir nada". Según dijo, en la entrevista no se habló de la previsible abstención de UPN ante los PGE. "Cuando hay discrepancias en el seno de una familia hay que ser respetuoso", afirmó Zapatero, añadiendo que su deseo era "que la reunión fuera cordial".

LAS PENSIONES NO CORREN PELIGRO

   En su comparecencia, el jefe del Gobierno quiso destacar el acuerdo para convocar una mesa de reformas estructurales y el Pacto de Toledo, algo que planteó también la semana pasada a sindicatos y empresarios y con el que pretende lanzar "un mensaje de tranquilidad" sobre el sistema de protección social.

   Así, quiso subrayar que las pensiones no están en peligro sino que la convocatoria del Pacto de Toledo "es uno de los temas pendientes", puesto que "un gobernante responsable tiene que pensar en los próximos 15 años" y ahora "es factible" abordarlo, dado que empresarios y sindicatos están de acuerdo.

LA MESA NO INCLUIRÁ EL MERCADO LABORAL

   En cuanto a la mesa de reformas estructurales, dejó claro que reunirá sólo a Gobierno y PP, aunque si produce acuerdos éstos llegarán al Parlamento y a las demás fuerzas políticas, y aclaró también que esta mesa no será competente para reformar el mercado laboral, que es un asunto "del diálogo social", es decir, de Gobierno, empresarios y sindicatos. En todo caso, se mostró dispuesto a escuchar al PP si tiene alguna propuesta de reforma en este ámbito.

   Entre los sectores que quiere reformar, mencionó los servicios --está pendiente la transposición de la directiva europea-- y los transportes, asuntos clave para la competitividad de la economía y especialmente, los organismos de supervisión que, a raíz de la crisis financiera, estimó que tendrán que ser reformados, preferentemente a nivel europeo o internacional.

   Respecto a las medidas "excepcionales" para el sistema financiero, Zapatero señaló que Rajoy y él estuvieron de acuerdo en que el Banco de España tenga un papel de gestión, junto al Tesoro en el fondo que comprará activos bancarios, en su condición de entidad de máxima solvencia y conocimiento del sistema financiero español. Así, el Banco no tendrá en este fondo de hasta 50.000 millones un papel de supervisor. El Banco de España, explicó Zapatero, supervisa a las entidades financieras, y los poderes públicos se someten al control político del Parlamento y al control de legalidad.

NO VE NECESARIA UNA COMISION PARLAMENTARIA 'AD HOC'

   El jefe del Ejecutivo garantizó a Rajoy que estas medidas --el fondo y la concesión de avales para nueva deuda bancaria, por hasta 100.000 millones en 2008-- se aplicarán con la máxima transparencia, pero no consideró necesario crear una comisión parlamentaria 'ad hoc', como pedía el PP, sino que esa es una función que debe hacer la Comisión de Economía del Congreso.

   Por otro lado, calificó de "debate falso" que se discuta si estas medidas son para apoyar al sistema financiero o a las empresas y los ciudadanos, puesto que "si no funciona el sistema financiero no funcionan las empresas". "Es un debate falso, esta es una manera imprescindible y sustancial de apoyar a todo el país", recalcó.

   En la misma línea, consideró "el extremo de lo absurdo" que el PP le acusara de presidir "el Gobierno de los banqueros". Sin embargo, restó importancia a las polémicas pasadas y destacó que lo importante es que las medidas se van a aprobar. "Lo importante ha sido esta reunión", remachó.

   En ese tono conciliador, aseguró además que Rajoy y él se comprendieron "recíprocamente" en relación al hecho de que la oposición haya sido informada una vez que las medidas ya habían sido acordadas en el seno de la UE. Así, señaló que el presidente del PP debe "hacer su papel" de exigir conocer las medidas, pero que Rajoy entendió, porque él también ha gobernado, que el Gobierno debía tomar la decisión en un fin de semana y no podía "volver a Madrid a sentarse a consultar con la oposición".

   Sin embargo, quiso destacar que no hay muchos gobiernos que hayan informado directamente a la oposición de las medidas y afirmó que no lo hizo sólo con Rajoy, sino también con el líder de CiU, Josep Antoni Duran Lleida. "El mismo domingo hablé con él", afirmó.

   Por último, el jefe del Ejecutivo se refirió a la posibilidad de que el Gobierno compre acciones de bancos para asegurar que el decreto-ley "no contempla ninguna hipotética nacionalización", sino una capitalización, al tiempo que lanzó un aviso sobre las retribuciones de los directivos. A su juicio, "allí donde ha habido una mala gestión éste tiene que ser un tema fundamental" y, además, "con carácter general", señaló que "la prudencia en las retribuciones siempre es muy aconsejable".