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    El invierno y el frío han llegado y para sobrevivir a las bajas temperaturas tenemos que adaptar nuestra casa. Conocer cuáles son los mejores suelos, ventanas o persianas te ayudará a preparar tu vivienda para estas fechas, y lo que es más importante, a ahorrar energía.

    Probablemente, preparar tu casa para invierno te ayude a disminuir tu factura de calefacción. Desde el Colegio de Aparejadores de Madrid, te damos este útil listado de consejos que puedes poner en práctica este verano en tu hogar.

    1. Comprueba el aislamiento de tu casa

    Los huecos de las paredes en las viviendas del hogar dejan escapar mucha de la energía que pagamos en nuestra factura de la luz. Por eso os recomendamos comprobar si contamos con fugas a través de las ventanas de nuestro hogar, y si nuestra casa cuenta con un correcto aislamiento.

    Un ejemplo son los dobles acristalamientos, que no sólo evitan los ruidos del exterior sino que además retienen el calor dentro de las estancias y evitan que el mismo se pierda rápidamente. Ventanas con rotura de puente térmico, o bien ventanas sin rotura pero con un suficiente nivel de estanquidad, o las ventanas dobles, son elementos imprescindibles para combatir las bajas temperaturas minimizando los consumos energéticos. Además, es interesante la utilización de vidrios con baja transmisión térmica.

    Un bajo factor solar (relación entre la energía que entra en una sala a través del cristal y la energía solar que incide en la superficie exterior de dicho vidrio perpendicularmente) facilita que las ventanas con orientaciones sur, sureste y suroeste permitan que las radiaciones solares entren en nuestras estancias reduciéndose el consumo energético.

    Otro ejemplo son los dobles acristalamientos, que no sólo minimizan los ruidos del exterior sino que además retienen el calor dentro de las estancias y evitan que el frío entre en el interior. Las ventanas son los elementos de la vivienda que más pérdidas energéticas provocan, de hecho, un m2 de hueco puede perder cinco veces más energía que la misma superficie de cerramiento.

    Además hay que vigilar el aislamiento de las puertas, ya que ejercen de aislantes entre diferentes habitaciones de la vivienda y hacia el exterior. Y el nivel de aislamiento de las partes ciegas o cerramientos ha de estar acorde con el de los huecos; no es bueno tener unos huecos muy aislados mientras que las fachadas carecen del mismo.

    2. Los mejores suelos contra el frío

    Aprovechando que es invierno, queremos explicar la mejor elección en suelos resistentes a la humedad y al frío, tanto en interiores como en exteriores.

    Para zonas sensibles y donde las condiciones meteorológicas y atmosféricas afectan al suelo (zonas expuestas a las lluvias o altas temperaturas), una de las opciones más recomendable es poner tarimas de exteriores. La madera es el material cálido por excelencia, y por eso, agradable uso durante el invierno.

    El mercado ofrece opciones tradicionales y nuevos productos. La tecnología actual permite fabricar materiales casi a la carta. Un ejemplo de tantos puede ser la tarima tecnológica alveolar, una propuesta de exterior con avanzado diseño y excelentes propiedades de perdurabilidad y resistencia ante adversidades climatológicas, y a la exposición prolongada al frío o al calor o condiciones de humedad extrema.

    En cuanto a interiores, los suelos de madera, además de aportar un aire natural y confortable, resultan muy cálidos en invierno.

    Tanto para exteriores como para interiores la madera ha de estar tratada adecuadamente, recomendando además que procedan de en su origen se haya producido una gestión forestal ambiental apropiada.

    3. Mantén la temperatura de los suelos, fachadas y cubierta

    Los suelos, fachadas y cubierta son una fuente de pérdida energética, tanto los suelos que se encuentran en contacto con el terreno, con el exterior o con locales sin calefacción, como garajes, almacenes o desvanes. Si tu vivienda se encuentra en uno de estos casos, vigila el aislamiento de los mismos. El mercado ofrece sistemas de todo tipo, como por ejemplo las variedades llamadas suelo seco que incorporan aislamiento térmico en sus placas, reducen considerablemente las pérdidas energéticas y su tiempo de secado en la puesta en obra es mínimo.

    De igual forma en fachadas y cubiertas, un aislamiento adecuado colocado por el exterior o el interior, en función de las posibilidades técnicas y de la zona climática en que se encuentre el edificio, ya que puede condicionar dicha opción en base a las necesidades de calor y refrigeración, son formas de evitar que el frío se introduzca en la vivienda. Conviene no olvidar la posible necesidad de incorporar barreras de vapor para evitar que condensaciones intersticiales deterioren las características de los mencionados aislamientos.

    4. Sistemas de climatización eficientes

    Un mantenimiento correcto es imprescindible para obtener el mayor rendimiento posible de nuestros equipos, hecho que redundará en ahorros de energía. Si nuestros equipos ya están cumpliendo su vida útil y nos planteamos su sustitución, en el mercado nos encontraremos con tecnologías cada vez más eficientes y debido a ello menos contaminantes para el medio ambiente: sistemas de condensación, bombas de calor, equipos de bajo NOX, biomasa, etc.

    Si además se está pensando en realizar una inversión de mayor alcance que la sustitución exclusiva del equipo generador, el suelo radiante puede ser una opción a tener en cuenta.

    En numerosas ocasiones, hemos escuchado lo siguiente: "en invierno pies calientes y cabeza fría". Por eso la calefacción por suelo radiante como signo de confort, aporta que la temperatura del aire a la altura de los pies es ligeramente superior a la temperatura del aire a la altura de la cabeza. La explicación de cómo funciona, es muy sencilla. Consiste en una red de tubos, generalmente de polietileno reticulado, que se instalan debajo del pavimento y de una capa de mortero de protección y transmisión, por donde circula agua caliente a una temperatura de unos 40-45ºC, con los consiguientes detalles constructivos necesarios para un funcionamiento adecuado.

    5. Aprovecha tu terraza también en invierno

    Una terraza es un elemento de la vivienda muy codiciado, por eso es importante sacarle partido todo el año. Las terrazas ya no son solo para el verano.

    En la temporada invernal la posibilidad de cerrar la misma mediante elementos practicables permite un uso continuo de un espacio amplio y beneficioso en la mayoría de los casos, que además puede ser relativamente fácil atemperar térmicamente.

    El cierre de estos elementos beneficia a los espacios colindantes que ya no van a estar en contacto con el exterior en los meses más fríos, con la consiguiente reducción de pérdidas interiores de calor que facilitarán alcanzar el nivel de confort requerido con menor consumo de energía.

    No hay que olvidar la necesidad de autorización tanto del resto de propietarios si vivimos en una comunidad de vecinos ya que la fachada es un elemento común, como de la administración municipal.

    6. Paneles solares para producir energía térmica en casa

    En España tenemos la suerte de tener días soleados con muchas horas de luz y escasas precipitaciones incluso durante los meses de invierno. Así, en muchas ciudades se producen alrededor de 4.000 horas de luz al año, recurso que podemos utilizar para producir calor.

    Mediante la instalación de paneles solares que contribuyan a la producción de agua caliente sanitaria con energía renovable, se puede ahorrar en consumo energético al no tener que usar otras fuentes energéticas no renovables. En principio cualquier instalación de agua sanitaria es susceptible de este cambio, basta con instalar una serie de colectores solares y de sistemas de transporte de energía, y pensar el espacio dónde quieres ponerlo y el tiempo que incide el sol diariamente en el mismo, sin olvidar la legalización de esta nueva instalación.

    7. Adecuar el horario del uso con la regulación de los equipos

    De poco sirve exigir a los equipos el máximo rendimiento en momentos en los que estamos ventilando nuestra vivienda, o estamos durmiendo, o simplemente estamos fuera de ella. Conciliar nuestra estancia en la misma y la actividad que desarrollamos, con las mayores exigencias de los equipos climatizadores redundará en una mayor eficacia y el correspondiente ahorro.

    Un termostato programable regulará la temperatura impidiendo que sobrepase los límites que fijemos según el horario y uso mencionados anteriormente.

    8. Ventilación controlada y adecuada

    Una ventilación excesiva incide negativamente en los consumos de la energía. Incluso la hora de realizar la misma ya que, si nos es posible, la apertura necesaria para alcanzar la salubridad relacionada con renovar el aire de la vivienda interesa realizarla en las horas centrales del día, que es cuando la temperatura exterior suele ser más elevada, nieblas y lluvias aparte.

    Las infiltraciones son flujos descontrolados del aire exterior que penetran a través de rendijas sobre todo en las fachadas orientadas en la dirección del viento dominante. Al margen de las correspondientes a otros puntos tratados anteriormente, la holgura entre la persiana y la parte inferior del cajón de la misma o bien el cargadero del hueco, pueden ser puntos conflictivos que un capialzado no aislado convenientemente e independizado de la cámara de aire de la vivienda pueden perjudicar todo lo logrado anteriormente.

    9. En lugares donde no hay calefacción, coloca aislamiento en las tuberías

    Las tuberías que se congelan más frecuentemente son las que están expuestas al frío intenso, como las de las piscinas, las de los patios, jardines, o sótanos. Pero también en algunas zonas las tuberías interiores que estén expuestas pueden llegar a congelarse. Por eso, antes de que pase, tenemos que hacer algo por nuestra parte para prevenir que ocurra. Por ejemplo, puedes proteger las tuberías con aislamiento de espesor adecuado para cada situación. Así, evitaremos que se congelen y estallen.

    10. Audita tu edificio y aprovecha los Programas de Ayudas

    Para calibrar el estado de nuestro edificio no hay nada como una auditoría, y en concreto el Informe de Evaluación del Edificio (IEE). Se trata de un informe cumplimentado mediante herramienta informática que reglamentariamente tiene tres partes: inspección técnica, accesibilidad y certificado de eficiencia energética con las correspondientes propuestas de medidas de mejora, y optativamente puede incorporar por ahora la evaluación del comportamiento en acústica.

    Cualquier Programa de Subvenciones y Ayudas a la rehabilitación Eficiente al que queramos adherirnos para mejorar nuestro edificio en cualquier Administración, tendrá como primer requisito que se incorpore el IEE para evaluar el estado del edificio.

    Todas estas reformas requieren el consejo de un profesional competente como un aparejador. Para realizarlas hay que tener en cuenta los permisos necesarios, así como la normativa existente con respecto a escombros, ruidos y vecinos. Para saber cuál es la eficiencia energética de tu vivienda -que se establece de la A a la G-, consulta al Colegio de Aparejadores de Madrid.

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