La gran extinción inmobiliaria
El Museo de Dinosaurios de Salas (Burgos) exhibe este ejemplar de Dinosaurio
(Alcobendas) Madrid. Decíamos en el artículo anterior que estamos hoy “ante un fenómeno de extinción masiva de empresas inmobiliarias ( primero intermediarias y luego promotoras constructoras)” y que esto iba “más allá del fenómeno de la renovación continua, ahora están desapareciendo empresas no por muerte natural sino por la catástrofe en la que hemos caído.”
Este fenómeno no debería extrañarnos pues es relativamente frecuente en muchas áreas de la Vida y sobreviene en la crisis con la que termina una cierta visión o situación del mundo anterior, que no puede continuar en la misma forma como lo hacía en su pasado.
Las grandes extinciones naturales
En la Naturaleza, los científicos nos hablan de siete grandes extinciones de la vida orgánica. Por razones no suficientemente explicadas, de tiempo en tiempo han ocurrido en nuestro planeta hasta siete distintas; desde la primera, en los inicios de la era Paleozóica ( su inicio se sitúa hace unos 600 millones de año años) en la que la primitiva vida que existía en el mar primitivo, desapareció en una proporción próxima al 95%, hasta la última, la actual, (hace unos 12.000 años cuando “comenzó una séptima extinción masiva de la llamada Megafauna que se extiende hasta nuestros días debido a la actividad humana.” (1) ) . En cada ocasión la vida conocida desaparece periódicamente del planeta en proporciones altísimas, por muy diversas causas.
Auge y caídas de imperios
Pero eso no sólo ocurre en la naturaleza, también en las organizaciones humanas el alza, auge, mantenimiento y caída de culturas e imperios, es también un hecho repetido y muy conocido. ¿Qué se hizo de Tartesos en el delta del Guadalquivir? ¿O de la mítica Irim, la de las mil columnas, en el desierto arábigo? ¿ O de los que construyeron ciudades de piedra ya olvidadas en el Pacífico? ¿O de la cultura maya o de tantas otras que han desaparecido?... El fin del mundo ha ocurrido ya muchas veces antes, para muy diversas culturas.
La gran extinción inmobiliaria española
Y en el mundo empresarial moderno también pueden encontrarse periodos de Crisis en los cuáles la caída “natural” de las empresas al final de su ciclo de vida, que ocurre en toda época y circunstancia, se ve acelerada e incrementada hasta proporciones enormes. Las Crisis, por exigir fortísimas adaptaciones a las nuevas circunstancias del Cambio, hace que la mayor parte de las empresas caigan o tengan que adaptarse a los nuevos vientos. Adaptarse o morir es la divisa de estas épocas.
En los tiempos actuales, en España, pero especialmente en el Sector Inmobiliario y otros sectores relacionados con ése, estamos ahora en un momento de esta clase. Las empresas inmobiliarias están cayendo a un ritmo y en una cantidad que nada tiene que ver con la “muerte empresarial” común en los periodos de no Crisis, ahora el cierre de las empresas no es consecuencia de la “lógica renovación temporal” sino que por el contrario tiene todas las características de una gran extinción.
Recordará el lector que el año 2008 ha sido el año del cierre de una enorme cantidad de empresas de intermediación (hasta el ochenta por ciento se ha dicho ) y de una cierto pequeña número de empresas promotoras y que 2009 terminará con un cierto incremento de bajas en las filas de los intermediarios y un elevado número de empresas promotoras que o han cerrado, están en concurso de acreedores o están paradas. Y la posibilidad de que 2010 sea el año de la gran extinción de los promotores constructores quizás no sea descabellado.
La brutal y feroz crisis que venimos padeciendo se parece al cambio en el entorno natural que producen las grandes extinciones de la vida orgánica; aquí –en el sector inmobiliario español- también un brusco cambio en las condiciones anteriores ha hecho que muchos de sus actores hayan caído, o estén a punto de ello, porque no han podido adaptarse precisamente a los nuevos cambios del Mercado. Otros en cambio, convencidos de que no sobreviven más que los que se adaptan –y los que la diosa Fortuna, bendice- han emprendido costosos planes de adaptación continua a la permanente variabilidad del mercado.
La respuesta adaptativa
Los del primer grupo, los desaparecidos en combate empresarial, han podido padecer la falta de oxígeno –en este caso de liquidez- que se ha producido en la concesión de crédito a las empresas; sufrir las variaciones atmosféricas de luz y claridad con el enturbiamiento y endurecimiento de las condiciones para conceder préstamos; no sobrevivir a sus propios errores de gestión: ser incapaces de cambiar; mantener sin modificaciones su obsoleto negocio, renunciar a la innovación, olvidarse de la internacionalización y, sobre todo, no tener los mecanismos apropiados de observación de las variaciones del entorno, que impidió a muchos darse cuenta de lo que se avecinaba.
En el otro grupo, los supervivientes han optado por la respuesta adaptativa a la Crisis, el camino que las empresas inmobiliarias atrapadas en este caos deben de emprender; un camino que como todos los de supervivencia está lleno de dificultades y caídas, pero que es el único capaz de llevarnos con bien hasta el otro lado de la Crisis. Y de cual sea esa respuesta adaptativa trataremos próximamente.
Miguel Villarroya Martín
info@inmobiliari.net
Notas
(1) Véase por ejemplo en: http://www.monografias.com/trabajos64/grandes-extinciones/grandes-extinciones.shtml